En aquellos lugares alejados donde el viento pega con fuerza y el sol agrieta el suelo, habita uno de los árboles más resistentes de Canarias: la sabina

Entre Montaña Gorda y el Lomo del Palo, sustentado durante centurias por la actividad agrícola y pastoril que ha dado vida y carácter al hermoso interior de Gran Canaria, se encuentra la aldea de Fagajesto.