Por: Juan Manuel Pardellas

Fotos: Mauricio del Pozo (AcfiPress)

Vídeo: Roberto Medina (AcfiPress)

Presidente y fundador de Seguridad Integral Canaria, considerada una de las empresas de seguridad más importantes de España, Miguel Ángel Ramírez (Tamaraceite, 1968) lleva a su terreno una reflexión sobre el reciente Mundial de Fútbol: «Lo dice la canción de la lucha canaria, el pequeño puede con el grande. Esto es igual, no hay rival pequeño en fútbol y este mundial si nos deja una lección es que todo puede ser posible. Mira la sorpresa impresionante de Cabo Verde o que eliminaran a Brasil o más atrás que Italia no se clasificara… Al final, son noventa minutos en los que juegan once jugadores contra once y si ese día tienes tu día, da igual contra quién te enfrentes. La lección es que no hay rival pequeño».

¿Qué le diría al niño de orígenes humildes que usted fue?

La procedencia humilde no tiene por qué marcarte el futuro. Alcanzar el éxito es a través de una continuación de derrotas o de perseguir algo, hasta conseguirlo. Yo digo que el éxito que vale es el último, entonces no tienes que estar reprochándote nada. Hay que trabajar mucho, hay que tener ilusión. Hay que ser perseverante, también hay que tener suerte. Si echo la vista atrás, estoy muy contento de lo que he hecho porque había otras alternativas y al final creo que cogí el camino correcto y elegí la mejor.

¿Cómo se arriesgó a sacar un club que tenía una deuda millonaria y que estaba fuera del fútbol profesional?

Esto fue una casualidad. Ten en cuenta que yo soy de la Unión Deportiva Las Palmas desde que estaba dentro de mi madre. Como todos los grancanarios, que somos aficionados a la Unión Deportiva de Las Palmas, esto viene desde tu nacimiento. Y lo mío fue una casualidad.

Le llevaba la seguridad a la Unión Deportiva Las Palmas. Me debían mucho dinero. Tenía que denunciar porque no me pagaban, pero nunca tuve el valor de ejecutar porque sabía que si ejecutaba, el club se iba al traste.

En una reunión de empresarios muy potentes de nuestra tierra fui el primero que levantó la mano para decir que yo perdonaba la deuda que la Unión Deportiva Las Palmas tenía conmigo si todos hacíamos lo mismo, en la medida en que se pudiese, pues estaba convencido de que podíamos sacar al club.

Y en ese momento surgió un movimiento empresarial, me eligieron a mí como la persona canalizadora del esfuerzo que cada uno tenía que realizar para salvar al club. El juez Juan José Cobo Plana, que fue crucial en la salvación de la entidad, vio bien que yo fuese esa persona y me dediqué a sacar adelante el deseo de todo un pueblo, que no era otro que la salvación del club.

Lo salvamos entre todos, fue un movimiento social. La primera tarea era recuperar el fútbol profesional y en mi primer año como presidente conseguí ascender de segunda B a segunda y luego ya pasar un largo tiempo en segunda división tratando de consolidar un equipo profesional real y alejarnos del miedo al descenso, que siempre te acecha.

Y luego ya, en la última década, la Unión Deportiva Las Palmas, o bien ha estado en primera división o ha estado peleando por estarlo.

 

De todos los logros en distintas categorías, ¿con qué momento se queda?

Yo creo que para mí el ascenso más importante fue el primero, cuando ascendimos de segunda B a segunda A, porque era, como te digo, entrar nuevamente en el fútbol profesional.

Me quedo con la imagen de la alegría en la cara de los aficionados, ver cómo este club hace feliz a tanta gente.

¿Qué diferencia presidir la UD del resto de sus empresas?

Esta es una empresa diferente. Aquí puedes tomar muy buenas decisiones, trabajar mucho, comprometer a tu equipo de trabajo, pero si finalmente el balón no entra, y eso no depende de uno, parece que las cosas se hacen mal o no todo lo bien que parece.

Por eso gestionamos el club al margen del fútbol, como una auténtica empresa.

Entiendo que es un asunto mucho más emocional, ¿es así?

La Unión Deportiva Las Palmas forma parte de la cultura de nuestra gente, ¿no? Yo creo que aquí están las dunas de Maspalomas, está el Roque Nublo, está la Virgen del Pino, está la playa de Las Canteras y, por supuesto, está la Unión Deportiva Las Palmas.

Entonces, yo lo que te digo es que cuando la Unión Deportiva Las Palmas gana, la Isla se ve más feliz y más contenta y brilla.

Entonces, no hay comparación en general entre una empresa y un club de fútbol. Sí que te riges por criterios empresariales, pero el resultado no depende tanto de lo acertado que estés en la toma de decisiones.

«Como en la vida, cuando no consigues un objetivo, una vez que te caes, lo que tienes que hacer es volver a levantarte cuanto antes»

¿Qué mensaje lanza a la afición que tiene ya hambre de primera?

Vamos a seguir insistiendo, esa es nuestra responsabilidad. Como en la vida, cuando no consigues un objetivo, una vez que te caes, lo que tienes que hacer es volver a levantarte cuanto antes, marcar las pautas de un nuevo proyecto, ilusionarte y transmitir a la afición esa ilusión.

E insistir. Yo creo que las cosas se consiguen en esta vida a base de trabajo y de insistencia.

¿Qué le gustaría que se recordara de su paso por la UD?

Llevo más de dos décadas, soy el presidente que más tiempo ha llevado. Me gustaría que se recodara cómo encontré un club en la ruina, auténticamente desaparecido, mientras hoy dejaré un club de fútbol con una seguridad deportiva y un montón de condicionantes a favor que antes no teníamos.