Por: Álvaro Morales
Fotos: Rocío Eslava
Les proponemos cuarenta y ocho horas intensas en un recorrido por el interior de Gran Canaria con remate en el Atlántico que nos permitirá disfrutar de algunas de las mejores joyas de una isla con enormes contrastes. Eso sí, les recomendamos reservar hospedaje con antelación en Tejeda, Artenara o San Mateo (incluso Teror, si no hallan). Partiendo del aeropuerto, en Telde, subiremos hacia el corazón insular precisamente desde el casco teldense (GC-814) hacia Valsequillo, donde disfrutaremos de algunos de los quesos más célebres de Canarias y palparemos ya el aire rural del interior grancanario y del pulmón verde del pinar. Deberemos acostumbrarnos a las curvas y las grandes vistas entre montañas y barrancos y, siempre en ascenso, llegaremos a bellos núcleos, como Las Casillas o Tenteniguada, y pararemos en La Vega de San Mateo, uno de los pueblos más auténticos de la Isla.
Bajaremos luego hacia el histórico casco de Teror, emblemático municipio con la patrona de la Isla (la Virgen del Pino), donde podremos almorzar. Por la tarde, y por la GC-110, volveremos al centro hasta Cruz de Tejeda y, un poco después, a Tejeda por la 811. Sin duda, uno de los lugares más bonitos de las Islas, con numerosas cuevas, senderos, calles de piedra, gran patrimonio arquitectónico y natural y excelentes vistas a roques como Bentaiga o el majestuoso y simbólico Nublo. Un lugar ideal para pasar la noche, aunque, de no haber sitio, podremos adelantar la primera visita del segundo día y bajar a Artenara, otro coqueto núcleo digno de una larga temporada para desconectar y tocar las nubes.
Durante la segunda jornada, bajaremos por la 811 al casco de San Bartolomé de Tirajana, aunque con la opción de acercarnos al Roque Nublo o Pozo de las Nieves, otra gran postal. Antes de llegar a la capital de un municipio turístico clave de Canarias, disfrutaremos del Parque Natural de Pilancones, auténtica vena verde de la Isla, y de parajes como La Plata (con vistas al Teide), Hoya García, Perera y Hoya de Tunte, desde donde recomendamos bajar hacia el océano por la GC-520 para disfrutar de Fataga y su conocida presa hasta rematar la faena con un agradecido baño en Maspalomas, en playas como la del Inglés. Sin duda, dos días muy bien aprovechados y de sensaciones variopintas e intensas.














