Por Álvaro Morales
Fotos Richard Cavero
Una de las islas más bellas del mundo porque, entre otras cosas, le hizo caso (desgraciadamente, no en todo) a su artista universal, César Manrique, cuenta con una capital que sorprende por su tamaño en comparación con el resto del territorio, su población (55 000 personas) y su blanco mayoritario. Arrecife combina la intensidad de un municipio de considerables dimensiones en una ínsula marcada por su legado volcánico, sus contrastes, su planicie en gran parte y su adorado litoral con rincones verdaderamente paradisíacos, de gran riqueza patrimonial o simplemente emblemáticos.
Entre ellos, destaca la llamada playa de El Reducto, una típica cala urbana que marca la vista si se llega desde el cercano aeropuerto (que se halla a solo cinco kilómetros) y que nos introduce en uno de los paseos marítimos más espectaculares, variados y ricos de Canarias, donde disfrutar de elementos clave de la historia insular y, al mismo tiempo, de tramos de soledad y calma.
La playa de El Reducto presenta dos zonas divididas por un arrecife central, aunque mantiene la unidad en plenamar. Su rubia arena, su mar normalmente en calma, sus amplísimos servicios y la renovación del paseo (con nuevos atractivos, como un parque temático, carril bici o pista de patinaje, entre otros) componen una oferta muy completa y casi irresistible en pleno casco de una capital que es pulmón comercial y administrativo de la Isla.
La cala resulta muy visitada desde primera hora del día y hasta la noche por todo tipo de usuarios: caminantes, corredores, bañistas de todas las edades, familias, turistas… Sus aguas limpias, cristalinas en buena parte del año pese a la cercana presencia del puerto de Arrecife, y la habitual visita del sol la convierten en un referente de ocio y descanso para residentes y buena parte de los visitantes de la Isla, que tarde o temprano suelen pasar por la capital.
Sin embargo, uno de sus grandes atractivos consiste en que sus muchos atributos se ven amplificados a la enésima por dónde se ubica esta playa, que renovó su merecida bandera azul en 2025. Su situación junto al paseo marítimo representa un motivo poderoso para apuntarlo entre las visitas ineludibles en Lanzarote. El castillo de San Gabriel (del siglo XVI), la enorme bahía, el puerto, el espectacular y sorprendente charco de San Ginés y toda la amplísima oferta gastronómica, comercial, cultural y de ocio de una ciudad palpitante, viva y, a la vez, tranquila y de profundo legado histórico implican demasiadas razones como para obviarlo. Por eso, no debe extrañar nada que muchos de los bañistas pasen todo el día en la capital y acaben almorzando o, incluso, cenando en este amplio tramo del litoral.
Sin duda, El Reducto lleva tiempo asentada como una de las mejores calas urbanas del Archipiélago, de las mejor cuidadas y convertida en reclamo de una capital y una isla que, a pesar de su éxito turístico desde hace unos setenta años, sigue siendo una perla en pleno Atlántico que no deja de sorprender y enamorar.
DETALLES
Ubicación: en el nordeste de Lanzarote, en el municipio de Arrecife, capital de la Isla.
Bandera azul: sí, renovada en 2025.
Socorristas: sí.
Zona surfista anexa: no.
Playa nudista: no.
Restaurantes: chiringuitos y amplísima oferta justo al lado, en toda la vía marítima, charco de San Ginés y en la trama urbana anexa, al situarse en pleno casco capitalino, con mucha oferta también de alojamientos.
Baños: sí.
Duchas: sí.
Sombrillas y tumbonas: sí.
Adaptada para discapacitados: sí, en varias partes.
Aparcamientos: sí, en las vías de los alrededores.
Transporte púbico: sí.
Perros: no.
Curiosidades: aparte del cercano hotel que forma parte ya de sus postales y de los edificios del paseo marítimo, su cercanía al aeropuerto (que se encuentra a cinco kilómetros) hace que muchos turistas la visiten nada más bajarse y dirigirse al casco de Arrecife u organicen el último baño antes de irse a sus lugares de destino, quedándose con un último y refrescante recuerdo de una isla maravillosa e inolvidable.














