Playa Blanca no solo representa el principal núcleo de Yaiza y del sur de Lanzarote, con sus quince mil habitantes y su pujanza turística, sino que su nombre debería ser un plural: Playas Blancas, pues su oferta de calas es de las mejores de Canarias y solamente la de Papagayo se sitúa en los primeros puestos de las más difundidas por el mundo. Sin embargo, la que tiene bandera azul, renovada en 2025, es la de la zona céntrica. Una coqueta y cuidada cala de arena blanquecina completada con otras áreas de baño, al lado del puerto que lleva a Fuerteventura y con una carta gastronómica y comercial anexa exquisita. Un placer en frasco pequeño para toda la familia, vaya. 

Como solemos recalcar en estas líneas de sol, arena y sal, Lanzarote concentra tantas maravillas en tan poco territorio (si se compara con la inmensidad planetaria) que, para muchos, supone una de las islas más bellas, sorprendentes y repleta de contrastes del mundo. Y en este paraíso, marcado para siempre por la lava y la huella de su artista universal, César Manrique, el municipio de Yaiza, en el sur, representa el sinónimo más propio para la palabra playa. Su selecta oferta, con Papagayo como una de las más fotografiadas y difundidas por los distintos continentes, tiene sin embargo en la cala de su zona más turística a la única que puede presumir de bandera azul de la localidad, renovada en 2025.

Sí, y aunque resulte redundante, la playa de Playa Blanca, pese a sus aparentes pequeñas dimensiones, viene siendo reconocida con este galardón desde las mejoras emprendidas en el año 2019 y, como los buenos perfumes, concentra en poco espacio todo lo que se le pide a una zona de baño para hacer las delicias de una familia entera, desde los más pequeños a personas mayores, si lo que se busca es un descanso con todas las prestaciones posibles a la mano.

Y es que esta céntrica cala de arena, que trasciende el amarillo típico y casi roza el blanco transparentado, supone uno de los principales atractivos de Playa Blanca, la zona turística más relevante de la Isla, con unos quince mil habitantes, el puerto que enlaza con el norte de Fuerteventura, mar tranquilo en buena parte del año y un sol también casi garantizado en las cuatro estaciones. Pero es que, además, esta playa resulta perfecta para los que buscan baños sosegados, sin olas por los diques de protección, con servicios completos (duchas, socorristas…) y justo al lado del paseo marítimo y una oferta de restaurantes, comercios y alojamientos (desde apartamentos a hoteles de lujo) digna del núcleo turístico de referencia de una isla casi de visita obligada, al menos, una vez en la vida, por muy lejos que se viva.

Asimismo, el puerto anexo permite aventurarnos a hacer excursiones por el impresionante litoral del sur lanzaroteño, probar con el submarinismo o hasta comprobar los restos de pesca artesanal que quedan. Y, sin embargo, y pese a todos estos atributos en frasco pequeño, esta playa urbana posibilita al mismo tiempo abstraerse y disfrutar de baños casi solitarios en las primeras horas del día, al atardecer y hasta de noche, cuando el calor no se apaga lo suficiente y apetece rozar las estrellas mientras las luces de la ciudad bailan en el agua. 

Playa Blanca es mucho más que una marca turística del Archipiélago; sus calas salvajes, protegidas y sin construcción, como la de Papagayo, suponen una de las mejores postales de Canarias, pero esta céntrica playa, esta perfecta combinación de arena, Atlántico dormido y sugerente, sol y servicios completos, lo tiene todo para apuntarla también en la lista… Y, por supuesto, repetir. 

DETALLES

Ubicación: en el sur de Lanzarote, en el municipio de Yaiza.

Bandera azul: sí, renovada en 2025.

Socorristas: sí.

Zona surfista anexa: no.

Playa nudista: no.

Restaurantes: amplísima oferta justo al lado, en todo el paseo marítimo, cercanías y trama urbana local.

Baños: sí.

Duchas: sí.

Sombrillas y tumbonas: sí.

Adaptada para discapacitados: sí, en varias partes.

Aparcamientos: sí, en las vías de los alrededores.

Transporte púbico: sí. 

Perros: no. 

Curiosidades: como en otras zonas turísticas, sobre todo del sur de las Islas, la cercanía de esta playa a la oferta gastronómica y comercial es tal que, ante la ausencia de chiringuito en la arena, resulta muy frecuente ver a familias o grupos que piden comida (para sentarse y almorzar, por ejemplo) y algunos aprovechan la espera de rigor para darse un nuevo chapuzón a pocos metros mientras los demás siguen en el local. También niños que, al ver al de al lado, obligan a los padres de turno a comprar algún flotador gigante u otros juegos de playa en los distintos comercios que, inteligentemente, muestran estos caramelos a nada de distancia de la arena y el agua.