Por Álvaro Morales
Fotografía Adobe Stock / Shutterstock

La tierra se transformó hace mucho en una placentera y enorme alfombra rubia, casi blanca, de fina arena que masajea las plantas de los pies; el viento tornó en industria que trasciende el windsurf y sus modalidades: las cometas multiformes y espectaculares se han convertido en otro atractivo turístico de Fuerteventura, mientras que el agua, generalmente tranquila al ubicarse al oriente (sotavento), regala baños reparadores casi impagables.

Las Grandes Playas de La Oliva se ubican en un idílico encuentro físico y visual entre el núcleo de Corralejo y el islote de Lobos, con recorridos hasta casi perder la vista: un lujo imprescindible.

Sin duda, es una de las muchas estampas que han hecho de Fuerteventura uno de los referentes del mundo por su número, calidad y atractivos playeros. La Isla Playa, como algunos la llamamos, tiene varios puntos clave de esta fama desde hace ya medio siglo. Uno es Jandía y las múltiples calas de sotavento y el otro se sitúa, al norte, en el municipio de La Oliva y junto al núcleo turístico de Corralejo, que ha crecido conforme se asentaba la celebridad de las llamadas Playas del Norte.

Una casi interminable colección de puntos de baño que parecen un resumen inmejorable de cómo la naturaleza ha combinado los elementos (el fuego inicial para que surgiera Canarias, el agua, la tierra y el aire) para hacernos la vida mucho más llevadera.

Desde la parte más cercana a Corralejo, este carrusel de fina arena, azul Atlántico con matices cromáticos en función de lo calmado que esté el mar y viento transformado desde hace cuatro decenios en reclamo industrial y turístico con el windsurf y todas sus modalidades resulta una visita obligada a la Isla Playa si realmente se quiere presumir de haber rozado un cachito de paraíso playero.

En realidad, la invitación te la hace la propia carretera (FV-1), invadida en muchos tramos por la arena traída por Eolo. Es como que te obliga a parar, a detener el coche o pedir que lo hagan para atravesar luego las extensiones rubias, más bien blancas, producto de la erosión de conchas marinas.

Unas celestiales alfombras que acaban en baños más que reparadores en aguas muchas veces turquesas. Generalmente, la orientación hacia sotavento (al oriente) garantiza un mar tranquilo en gran parte del año, aunque siempre conviene extremar las precauciones.

Desde las playas iniciales, junto a los dos conocidos hoteles, hacia las más alejadas descendiendo hacia el sur, el sitio supone un cruce visual y físico de sensaciones y grandes vistas, con el islote de Lobos hacia el norte, las innumerables cometas multiformes al viento (convertidas ya en otra marca de la Isla), calas más recónditas donde disfrutar de mayor sosiego, espacios gigantes en los que recrearse con la soledad o disfrutar del nudismo y áreas para toda la familia que justifican de sobra el viaje.

Las playas del norte de Fuerteventura lo tienen todo para que las apunte entre sus visitas imprescindibles. Cuentan con cabos y áreas de roca volcánica negra que contrastan con este minidesierto.

Pasear por ellas, aunque hay zonas que dificultan la continuidad, puede casi eternizarse con vuelta luego al coche o al núcleo de Corralejo; el sol es un asiduo visitante y el Atlántico demuestra por qué se hace aquí turismo todo el año.

Por supuesto, la industria del viento ha crecido mucho y se multiplican las empresas que ofrecen todo tipo de atractivos, pero este enorme espacio es tan grande (hasta 3,4 kilómetros) que permite hacer de todo: gozar en las zonas más concurridas, practicar algunos de estos deportes del salto y la velocidad en el agua o extasiarse en las interminables planicies bañadas por el océano.

Incluso, medio esconderse en las dunas o aislarse entre la carretera y la orilla, pero lo que no se suele hacer aquí es pasar de largo, despreciar su llamada, desdeñar esta increíble, marcadora, deliciosa combinación de elementos.

DETALLES

Ubicación: en el norte de Fuerteventura, en Corralejo, municipio de La Oliva.

Bandera azul: sí, renovada en 2025.

Socorristas: sí, sobre todo en las zonas más concurridas.

Zona surfista: muchas opciones de disfrutar de las modalidades de viento.

Playas nudistas: sí, en diversos tramos. R

estaurantes: amplísima oferta en Corralejo, pero no en las calas.

Baños: no. Duchas: no.

Sombrillas y tumbonas: sí, en zonas cercanas a los hoteles.

Adaptada para discapacitados: no.

Aparcamientos: sí, en los márgenes de la carretera (FV-1).

Transporte público: sí.

Perros: sí. Curiosidades: lo de la arena en la playa es, sin duda, una invitación y otro reclamo, pero a veces hay que tener cuidado porque las rachas de viento son considerables y más bien parece que nos adentramos en un verdadero desierto, como los que se hallan enfrente, en la gigantesca costa africana