Por Laura Bautista

Fotos Tomás Correa

Envuelta en una naturaleza que desafía al vértigo, una iglesia con más de cinco siglos de historia alimenta uno de los caminos jacobeos más insólitos del mundo, dibujado en un itinerario de sesenta y seis kilómetros que atraviesa Gran Canaria de sur a norte.

Entre barrancos, volcanes y cumbres, el Camino de Santiago de Gran Canaria sigue las huellas de antiguos caminos reales aborígenes por los que, durante siglos, anduvieron pastores y viajeros.

Con un hogar construido entre pinares, la imagen del Apóstol mantiene vivo un camino que parte de la iglesia de Santiago de Tunte hasta el templo de Santiago de los Caballeros de Gáldar, la primera sede jacobea fundada fuera del territorio continental europeo.

El recorrido asciende hasta las cumbres de la Isla, donde el sendero parece flotar sobre un mar de nubes en el que el cielo y el océano se funden en un mismo horizonte; se detiene en Tejeda, reconocido entre los pueblos más bonitos de España; y continúa entre pinares, calderas y volcanes antes de descender hacia el norte.

El Camino de Santiago de Gran Canaria trasciende la peregrinación para invitar a descubrir la Gran Canaria más desconocida. En él, la Isla se revela sin prisas, paso a paso, uniendo naturaleza e historia y convirtiendo el paisaje en protagonista de una ruta por su corazón volcánico.