Por: Natalia Barreto
Fotos: Rocío Eslava
Gran Canaria tiene algo especialmente valioso cuando viajamos con niños. Y no es solo que el mar esté cerca de cualquier punto de la Isla esté siempre cerca; es que, a pocos kilómetros, siempre nos espera un paisaje distinto.Hay mañanas que empiezan con los pies en la arena y terminan entre montañas. Quizás ahí resida parte de su encanto.
Porque en Gran Canaria el verano puede cambiar de escenario varias veces en un mismo día.Podemos desayunar frente al mar, en la playa de Las Canteras, mientras los más pequeños juegan junto a la orilla, y unas horas después estar bañándonos en las aguas tranquilas de la playa de Amadores o Anfi del Mar, perfectas para pasar horas enteras entre chapuzones y castillos de arena.
También hay pequeñas playas y pueblos con mucho encanto, como Puerto de Mogán o Agaete, donde el paseo entre barquitos y terrazas frente al mar suele terminar alrededor de una mesa, compartiendo pescado fresco y, cómo no, un helado antes de volver al agua.
Y qué decir de las dunas de Maspalomas. Allí los niños encuentran un auténtico desierto de arena. Y, si el paisaje no fuera ya suficientemente especial, los paseos en camello terminan convirtiendo el día en una pequeña aventura familiar.
Si todavía no hemos probado los deportes acuáticos, probablemente este sea el momento. En muchas playas de la Isla hay opciones para subirnos por primera vez a una tabla de paddle surf entre risas, chapuzones y niños queriendo repetir una y otra vez.
A eso se suman paseos en kayak junto a la costa, primeras olas sobre una tabla de surf o la emoción de descubrir peces bajo el agua durante una experiencia de snorkel o buceo. ¡Será por planes en el mar!
Otro de esos momentos que permanecen mucho tiempo después del viaje aparece mar adentro. La excursión en barco es uno de esos planes que los niños –y no tan niños– esperan con más ganas.
Navegamos atentos al océano sin pestañear, pendientes de cualquier movimiento sobre el agua. Y entonces aparecen. Primero una aleta, hasta que un grupo de delfines acompaña a la embarcación durante unos minutos difíciles de olvidar.






