Les proponemos una ruta intensa –no puede ser de otra manera– por Tenerife para disfrutar de gran parte de la Isla, de norte a sur y al oeste para volver al aeropuerto de Los Rodeos. Desde este aeródromo, les invitamos a conocer el casco histórico de La Laguna, la única ciudad canaria Patrimonio de la Humanidad, donde desayunar y comprobar las razones de ese título de la Unesco tan merecido, con infinidad de joyas arquitectónicas, cuadrícula urbana planificada desde 1496 y un ambiente universitario y cosmopolita célebre.

Desde aquí, volveremos a mirar al aeropuerto norteño para enfilar el valle orotavense, aunque con parada antes en El Sauzal, donde visitar la Casa del Vino para disfrutar no solo de las inmejorables vistas, sino de unos caldos tinerfeños que siempre sorprenden.

Seguiremos por la autopista con el Teide al fondo (si el día lo permite), pero al poco cogeremos a la derecha para subir y pasar por tres municipios que resumen muy bien el desarrollo socioeconómico de la medianía: La Matanza de Acentejo y La Victoria de Acentejo, donde palpar la historia de una batalla clave entre guanches y castellanos, y Santa Úrsula. Bajaremos luego al Puerto de la Cruz, referente turístico que sorprende también por su rico casco y su oferta gastronómica.

Subiremos al casco de La Orotava, otra parada patrimonial indispensable, y ascenderemos al Parque del Teide para extasiarnos con uno de los paisajes más espectaculares del mundo, antes de bajar por el sur a Arona o Adeje, bañarnos en algunas de sus playas, cenar y pasar la noche.

Al día siguiente, seguiremos la carretera de la costa desde Adeje a Santiago del Teide, desayunando en Playa San Juan o Alcalá (Guía de Isora) antes de disfrutar de la playa de La Arena, Puerto Santiago y Los Gigantes, unos acantilados que dejan sin aliento junto a un muelle desde el que podremos ir en busca de cetáceos y de la bella Punta de Teno. Subiremos luego al casco de Santiago, pasaremos al caserío rural de Masca, lugar propio de postal, y bajaremos a Buenavista para almorzar luego, junto al mar (con baños más que recomendables), en uno de los pueblos más bellos de España: Garachico.

La tarde la agotaremos en el rico casco de Icod, donde el legendario drago milenario nos elevará la esperanza de vida, para rematar la ruta en el paraje protegido de Rambla de Castro (Los Realejos), antes de enfilar de nuevo la autopista hasta Los Rodeos.