Texto y fotos: Salvador Aznar
Situada en la costa atlántica de Marruecos, Agadir es actualmente un popular destino turístico con extensas playas de arena blanca y modernos edificios. Una ciudad cosmopolita y vibrante, que ha experimentado diversas transformaciones a lo largo de su historia. De ser una primitiva aldea de pescadores, este asentamiento costero de Marruecos ha evolucionado hasta convertirse en uno de los destinos turísticos más populares del país.
En 1505, los portugueses fundaron un estratégico y destacado puerto comercial, al que llamaron Santa Cruz del Cabo Aguer. En 1541 el sultán marroquí Mohamed ash-Sheikh conquistó la ciudad y la fortificó. Más tarde, durante el protectorado francés, Agadir se convirtió en un importante centro comercial y turístico. En 1960, la ciudad sufrió un terrible terremoto que causó miles de muertos y destruyó la mayor parte de su casco histórico. Tras este nefasto acontecimiento comenzó su reconstrucción: modernos hoteles y nuevas zonas residenciales se alzaron junto a parques y amplias avenidas, para el disfrute de turistas y locales.
Agadir ofrece magníficas playas de fina arena que se extienden a lo largo de varios kilómetros y un amplio paseo marítimo conocido como la Corniche, con animado ambiente en terrazas y restaurantes, tanto de día como de noche. A todo ello se suman el valle des Oiseaux, un parque con plantas y aves exóticas; Boulevard Hassan II, una de las principales arterias de la ciudad, repleta de restaurantes, cafeterías y comercios; el Museo Amazigh, dedicado a las artes y tradiciones populares; el Teatro de Agadir, con sus jardines colgantes y un escenario para conciertos y espectáculos que recuerda a los antiguos teatros romanos; las mezquitas de Loubnane y de Mohamed V, de arquitectura tradicional; el Zoco El Had, un mundo de colores y aromas; la Kasbah, una antigua fortaleza emplazada en lo alto de una colina, enclave imprescindible desde el que se pueden contemplar unas excelentes vistas de la ciudad; la moderna marina deportiva; y el populoso puerto pesquero.
Pero además de playas doradas, modernos bulevares y puertos vibrantes, los alrededores de Agadir ofrecen una diversidad de paisajes naturales, tales como Taghazout, Paradise Valley, Souss Massa y Tifnit. Enclaves estos que cautivarán a todos los que se aventuren más allá de la ciudad.
Taghazout, un pequeño pueblo costero ubicado a solo diecinueve kilómetros al norte de la ciudad, se ha convertido en punto de encuentro para surfistas de todo el mundo, atraídos por las olas de sus playas y el ambiente tranquilo de sus calles y comercios, que reflejan una colorida atmósfera juvenil.
Paradise Valley es un oasis entre montañas a veinticinco kilómetros de la ciudad. Un valle de vegetación exuberante escondido entre montañas, ideal para practicar senderismo o bañarse en las charcas y cascadas de aguas cristalinas que discurren por sus barrancos. Una visita imprescindible para los amantes de la naturaleza y el ecoturismo.
La Reserva Natural de Souss Massa es una amplia área de dunas y marismas al sur de Agadir. Un refugio para la flora y la fauna, ideal para los amantes de la naturaleza y de la observación de aves, ya que en la zona habitan especies tales como el flamenco rosa, el ibis eremita, el aguilucho y otras.
Tifnit ofrece el encanto de un pueblo pesquero tradicional, a cuarenta y cinco kilómetros al sur de la ciudad de Agadir. Esta pequeña localidad, con sus casas cuevas y sus barcos azules, mantiene una atmósfera tradicional ideal para disfrutar de la tranquilidad de sus playas y del ambiente local, lejos de las multitudes.
Agadir y sus alrededores ofrecen una combinación única de sol, mar, cultura y naturaleza para todos aquellos que buscan vivir y descubrir nuevas experiencias.















