Situada en la octava isla, es junto a Caleta de Sebo, los dos únicos núcleos urbanos que nos podemos encontrar en La Graciosa. Su origen está relacionado con la industria pesquera y data de principios de siglo XX. En los años setenta se reforman los espacios abandonados y un conjunto de 20 casas fueron rehabilitadas manteniendo su forma y materiales originales. El silencio de sus calles, su pequeño muelle y las vistas únicas hacia la vecina Lanzarote hacen de ella un rincón único.

Esta imagen pertenece al proyecto recogido en el libro “La costa afortunada” (Ediciones Remotas) del fotógrafo Rubén Acosta, que recorre rincones únicos de la costa de Canarias. Puedes conocer más en www.lacostaafortunada.com