En un artículo anterior se pudo ver que los romanos conocían las islas por lo menos desde el viaje de Juba II, quien las llamó las “islas afortunadas”. Sin embargo tras la caída del Imperio Romano parece que desapareció todo recuerdo de ellas. Pero los siglos XIV y XV son los siglos de las aventuras y los redescubrimientos. Los europeos vuelven a tener el interés por navegar por el Atlántico y conocer nuevos territorios y en sus casos conquistarlos.

Los reinos que más se interesaron por investigar por el Atlántico fueron aquellos que tenían puertos en este océano. Así Castilla, Portugal y Francia fueron los que más incursiones hicieron en el océano.

Pero algunos reinos del Mediterráneo, como el de Génova, también buscaron nuevas formas de llegar a oriente desde el Atlántico. Este es el caso de la familia Vivaldi. A finales del siglo XIII se buscaban nuevas rutas que permitiesen comerciar con oriente. Los productos exóticos que de ahí llegaban (especias, seda, etc.) eran muy cotizados entre los más ricos de Europa. Sin embargo gran parte del mercado estaba ya controlado por varias familias genovesas y era muy difícil hacerse con mercancías. Además, navegar por el Mediterráneo no era seguro. Los piratas musulmanes del norte de África y los Turcos Otomanos eran en ocasiones un problema.

Una vez preparada la expedición (formada de dos barcos, víveres para varias semanas e indeterminado número de navegantes) los hermanos Vivaldi parten del puerto de Génova con intención de superar el estrecho de Gibraltar. Poco no se sabe si llegaron a conocer o fondear en las islas Canarias. Poco se sabe de esto, ya que no quedó referencia escrita sobre la ruta que siguieron. Sin embargo estos pioneros sí que fueron recordados por otros aventureros posteriores.

Uno de los que parece recordar este viaje fue Lancelotto Malocello, quien a comienzos del siglo XIV hizo un viaje, donde descubrió una de las islas, a la que dio nombre: Lanzarote.  Este puede ser considerado, a falta de  pruebas documentales, el verdaderos redescubridor de las islas. El genovés posiblemente tuviese constancia del viaje de los también genoveses hermanos Vivaldi.

Hay controversia sobre si Lancelotto existió realmente o no. Uno de los que cree que  es una invención es Octavio Hernández, quien ha escrito varios artículos sobre el tema. Sin embargo los investigadores que creen que existió se apoyan en tres indicios que parecen demostrar que existió. Estos son:

  • El portulano Dulcert (en el primero que aparecen las Canarias) de 1339, que denomina la isla con el nombre de “Insula di Lanzarotus Malocellus”.
  • También fueron encontrados en el archivo del Estado de Génova dos documentos que podrían demostrar que existió, aunque no se puede saber con seguridad si es él. De todas formas sería una casualidad que existiera una persona genovesa con ese nombre y de la misma época.
  • La tercera y última es la búsqueda de la torre que construyó Lancelotto y de la que se tiene constancia en las crónicas. Localizar este castillo serviría para confirmar definitivamente la existencia de Lancelotto y su presencia en la isla. Hace pocos años se encontraron restos de una antigua torre cerca del castillo de Santa Bárbara o Guanapay (en Teguise), que se han identificado como la torre. Pero algunos siguen dudando y afirman que es una construcción posterior.

Para saber más:

  • Tejera Gaspar; Antonio; Perera Betancor María Antonia; Moreno Benítez, Marco Antonio (2012) “Lancelotto Malocello, redescubridor de las islas Canarias. En VIII Jornadas de Lanzarote. Arrecife: Cabildo de Lanzarote. Enlace: http://goo.gl/4LHBgk