Texto: Román Delgado

Fotos : Julia Moranz

No es un lujo, sino lo siguiente. Es mucho más. Se trata nada menos que de la posibilidad de estar cerca, a trescientos metros, del edificio volcánico y su cráter principal asociados a la construcción eruptiva más reciente de Canarias, también la más joven de todo el país: la que se creó a partir de aquel fatídico día 19 de septiembre de 2021, con tan triste recuerdo para los habitantes del valle de Aridane y de toda La Palma, de Canarias en su conjunto.

Primero fue el susto y el descomunal impacto en la población residente, y a continuación, la destrucción masiva ocasionada en los medios rural y urbano (núcleos barridos del mapa) y en las infraestructuras y servicios de esa comarca, de manera especial en los municipios de Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte, en el oeste de La Palma.

El volcán Tajogaite vio la luz casi en el tránsito del verano al otoño de aquel año, aún con el drama encima de la pandemia de la covid. Nació en la zona conocida como Cumbre Vieja (la más joven en tiempos geológicos de las dos cumbres palmeras; la otra, más al sur, es Cumbre Nueva) y su explosión e inmediato vómito de cenizas, piroclastos y lavas cambió completamente el paisaje del terruño.

Hoy, ya como hito consagrado en tiempo récord, como fenómeno natural que alumbró la noche de Aridane y dio la vuelta al mundo, se puede disfrutar de cerca, justo lo que se propone en este sendero, con dificultad asumible, con casi seis horas de camino (ida y vuelta), cinco kilómetros en total y para personas habituadas a practicar esta actividad o en buena forma, siempre preocupándose por si el acceso es libre o requiere de permiso, lo que se mira con el Cabildo de La Palma.

La salida se propone temprana, con la fresca, desde la zona de aparcamiento del Llano de las Brujas. Desde este punto, la ruta discurre por el sendero de Cabeza de Vaca, desde el que se divisa el volcán de Tacande. De ahí se avanza a las coladas del San Juan (el anterior hito en Cumbre Vieja), pasando por la zona baja del mirador astronómico del Llano de Jable y siguiendo en caída por una senda repleta de ceniza y lapilli del susodicho Tajogaite.

Así se llega al último control de la zona con acceso permitido, la más cercana al novísimo volcán, que se divisa enfrente, amarrado desde su fisura a las coladas que cayeron al mar y al malpaís superpuesto, con Todoque y La Laguna burladas por el fuego al fondo.

MANTA NEGRA DE LAPILLI

El complejo volcánico de Tajogaite es, por ahora, el último episodio eruptivo de la Isla, que ha vivido hasta ocho en el llamado periodo histórico, desde la conquista de Canarias. El trayecto se realiza entrando al parque natural Cumbre Vieja para alcanzar el Llano del Jable, aún en El Paso y a mil doscientos metros de altitud. Este tramo, tras uno apearse del vehículo, dura unos quince minutos. De esa llanura, caminando sobre un campo de piroclastos muy negros, se llega cerca del cráter, a unos trescientos metros de la boca principal, un lugar que ofrece una panorámica inmejorable del campo de coladas, de todo el malpaís que dejó el volcán.