Por: Luca Saavedra
Ilustración: Ilustre Mario
Si hay una estación en la que todo se ve mejor, esa es la primavera. Los paisajes cambian, algunas tradiciones regresan y, para un viajero, es la mejor excusa para salir a explorar cuando todo se muestra en su mejor versión.
En Asturias nos recibe con el espectáculo de la floración del manzano. Recorremos las pumaradas, esos tradicionales campos de manzanos, mientras las flores blancas y rosadas cubren el paisaje. Pasear entre estos árboles en plena floración es una de las imágenes más representativas de la primavera en el norte. El aroma suave de las flores y el verde intenso de los prados nos acompañan en un recorrido que, inevitablemente, termina hablando de sidra, bebida que forma parte del paisaje y de su identidad.
Y si en Asturias la sidra nace entre manzanos, en San Sebastián la descubrimos directamente del barril. Muy cerca de Donosti se extiende el llamado territorio de la sidra, con localidades como Astigarraga, Hernani o Usurbil, donde se concentran numerosas sidrerías. Allí probamos la sidra recién abierta de las kupelas y escuchamos el txotx, el grito que anuncia que una nueva barrica está lista para servirse.
Los mercadillos y el buen tiempo marcan la llegada de la primavera en Santander. Plazas y calles del centro se llenan de pequeños puestos donde artesanos y creadores locales muestran sus piezas. Uno de los más conocidos se instala en la plaza Pombo, un rincón con mucho encanto donde es fácil detenerse a curiosear entre cerámicas, moda, botánica, ilustraciones, cosmética natural o joyería hecha a mano.
Siempre hay un momento en la vida para perderse en una sierra, y la de Grazalema es una joya. A poca distancia de Cádiz, este parque natural se llena de flores y senderos que atraviesan montañas, bosques y pequeños pueblos blancos. Es el lugar perfecto para descubrir rutas de senderismo y detenerse en alguno de sus miradores para contemplar el paisaje. No es casualidad que este lugar haya sido declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, un reconocimiento a la naturaleza intacta que conserva esta sierra.
La explosión de flores la encontramos en Córdoba. Aquí la primavera se asoma a los patios. Caminamos por el centro histórico con los sentidos atentos, sabiendo que en cualquier momento una puerta abierta deja ver geranios, gitanillas y buganvillas llenando las paredes, junto al perfume del azahar mezclado con el sonido de una fuente. Es la época en la que los patios se convierten en protagonistas y muchos de ellos abren sus puertas para mostrar estos pequeños jardines escondidos que forman parte de la tradición de la ciudad.
Y junto al Mediterráneo, Valencia nos regala una de las imágenes más curiosas de la primavera. En la playa del Cabañal, el cielo se llena de color con el Festival de Cometas. Familias, curiosos y aficionados se reúnen para contemplar este espectáculo que anuncia que el buen tiempo ya se ha instalado en la ciudad.






