Por: Natalia Barreto
Ilustraciones: Ilustre Mario

Cambiamos el ruido por el agua de un río, el asfalto por un sendero y el aire caliente por la sombra de un bosque. Poco a poco, el paisaje cambia. El sol sigue ahí, pero ya no aprieta igual. Entre montañas, cascadas, bosques centenarios y valles atravesados por ríos, encontramos justo lo que estábamos buscando: olvidarnos del calor. Porque, a veces, el mejor refugio está en plena naturaleza.

ASTURIAS
Lagos de Covadonga

Los lagos de Covadonga llevan décadas ocupando portadas, calendarios y postales de Asturias, y no es para menos. Llegamos hasta Enol y Ercina, rodeados por las montañas de los Picos de Europa, entre praderas donde vacas y caballos pastan en libertad. Recorremos los senderos que enlazan miradores y descubrimos el parque desde diferentes perspectivas.

A CORUÑA
Fragas do Eume

Buscábamos fresco y lo encontramos. Seguimos el curso del río Eume mientras robles, castaños y helechos forman uno de los bosques atlánticos mejor conservados de Europa. El sonido constante del agua nos acompaña mientras el sendero avanza entre pasarelas de madera y pequeños puentes hasta el monasterio de Caaveiro, escondido entre la vegetación desde hace siglos y convertido en uno de los rincones más sorprendentes de Galicia.

CANTABRIA
Valles Pasiegos

Si hubiera que explicar Cantabria con un solo paisaje, probablemente sería este. Praderas, montañas, ríos y pueblos de piedra forman los Valles Pasiegos. La comarca la conforman los valles del Pas, el Miera y el Pisueña. Allí todo es más verde, más fresco, más auténtico. Entre las Tres Villas Pasiegas –Vega de Pas, San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera– sobreviven las tradicionales cabañas pasiegas, mientras sus miradores nos regalan algunas de las mejores panorámicas de la comarca.

ZARAGOZA
Monasterio de Piedra

Un oasis. Esa es la primera palabra que viene a la cabeza al recorrer el Monasterio de Piedra. El agua está presente durante todo el camino, alimentando cascadas, lagos y cuevas que convierten este rincón en el refugio perfecto cuando el calor aprieta. El recorrido atraviesa grutas, senderos y pasarelas hasta llegar a la espectacular cascada Cola de Caballo, al lago del Espejo y al antiguo monasterio cisterciense. Una visita refrescante, en todos los sentidos.

MADRID
Sierra de Guadarrama

Dejamos atrás la ciudad y, en apenas unos kilómetros, el paisaje nos regala pinares, cumbres y senderos que nos llevan hasta algunos de los rincones más emblemáticos de la sierra de Guadarrama. Recorremos La Pedriza, ascendemos hasta las lagunas glaciares de Peñalara y seguimos el camino por el valle de la Fuenfría, tres imprescindibles de este parque nacional. Entre puertos de montaña, miradores y el histórico monasterio de El Paular, seguimos descubriendo una de las escapadas naturales más completas de Madrid.

GRANADA
Sierra de Cazorla

Podríamos recorrer la sierra de Cazorla siguiendo un mapa, pero preferimos dejarnos guiar por el agua. La encontramos en el nacimiento del Guadalquivir, en el embalse del Tranco y en rincones como el charco de la Pringue o la cueva del Agua. Hacemos un alto en el mirador Félix Rodríguez de la Fuente para contemplar la inmensidad del parque antes de poner rumbo a Cazorla o Segura de la Sierra, dos pueblos que conservan intacta la esencia de la vida serrana.