Por: Álex Rosa

Fotos: María Rojas

Si al terminar el día, y tras las habituales visitas a los museos y la basílica o el paseo en la guagua turística, le apetece desconectar y divertirse, Zaragoza siempre tiene un plan que encaja con usted. La ciudad ofrece una amplia variedad de zonas nocturnas, cada una con su propio ambiente, pensadas tanto para quienes buscan tranquilidad como para los que no conciben la noche sin música y baile.

Para empezar con calma, la zona de Tomás Bretón es perfecta para tomar una cerveza sin prisas. Aquí encontrará tabernas y bares con un aire íntimo y rockero, ideales para conversar y dejar pasar el tiempo. Sitios como el Louisiana o La Taberna del Blues son ya clásicos de la capital del Ebro. Muy cerca se encuentra la conocida zona heavy, un punto de encuentro para los amantes del rock y el metal, con locales tan emblemáticos como Utopía o Infierno’s Rock Sisters.

A poca distancia a pie, la plaza San Francisco ofrece un ambiente animado y diverso, pues, además de buenas opciones para cenar, es un lugar ideal para tomar la última copa rodeado de universitarios y gente de todas las edades, creando una mezcla llena de vida y buen rollo.

Si tenemos nuestro alojamiento cerca de la basílica, la oferta de ocio en el casco antiguo tampoco se queda atrás. San Miguel, La Magdalena y el Tubo, entre Alfonso I, Don Jaime I o Méndez Núñez, concentran una enorme oferta de tapeo y bares donde siempre cuesta elegir. Todo ello, a un paso de la plaza del Pilar, corazón de la ciudad.

No hay que olvidar en esta zona antigua callejones históricos como Mártires, Cuatro de Agosto, Cinegio y Estébanes, llenos de bares y ambiente, de talante quizá más maduro, en donde tomar algo gozando de la vista de los restos de la muralla romana.

Y para quienes quieren alargar la noche hasta las seis de la mañana, Zaragoza cuenta con discotecas y salas como Kenbo o Supernova Club, donde la fiesta está garantizada.

DIVERSIÓN DESDE LA NOCHE HASTA EL AMANECER

Zaragoza destaca por su variada vida nocturna, capaz de adaptarse a cualquier plan. Bares tranquilos para charlar, zonas alternativas con personalidad, áreas de tapeo tradicional y discotecas abiertas hasta el amanecer convierten a la ciudad en un lugar perfecto para disfrutar de la noche a su ritmo.