Texto: Luca Saavedra
Ilustración: Ilustre Mario
Como bien decía mi abuelo, la gente a la que no le gusta el buen comer no es de fiar. En A Coruña, desde luego, no tendría ningún problema: aquí comer bien no es una rareza, es lo habitual. Basta acercarse a cualquier barra para comprobarlo. Y el tapeo es el mejor ejemplo.
A Coruña tiene una forma muy concreta de entender la cocina: el producto manda, lo demás acompaña. El sabor del Atlántico está detrás de casi todo lo que llega a la mesa. Y digo casi porque, más allá del marisco y el pescado, aquí también se juegan otras ligas: la tortilla de Betanzos, la empanada gallega y, cómo no, la ternera, una de las carnes más apreciadas. Si algo tiene A Coruña es eso, la facilidad de ponértelo difícil para elegir… y muy fácil para acertar.
La Bombilla
En este lugar no se viene a descubrir nada nuevo; se viene a lo que se viene: tortilla, croquetas, calamares, milanesa, albóndigas. Abierto desde 1937, es uno de los grandes clásicos de la ciudad. Puede que toque esperar, pero forma parte del juego.
Bar Pontejos
En pleno centro, muy cerca de la plaza de María Pita, el Bar Pontejos es un referente en cuanto a tortillas se refiere. Todo gira en torno a ese plato: jugosa y poco cuajada. El local es pequeño, la barra se llena rápido y el movimiento es continuo. Y, si consigue mesa fuera, su terraza ofrece vistas al Mercado de San Agustín.
Pulpeira de Melide
Aquí el pulpo es el centro de todo, y lo es con motivo: cocción precisa, punto exacto y buen equilibrio. Mas allá del pulpo á feira, este local de tradición familiar completa la jugada con clásicos gallegos como la tortilla al estilo Betanzos o la empanada gallega, sin olvidar algunas propuestas de carne que refuerzan ese recetario.
A Taberna de Cunqueiro
Empanada gallega, pulpo con cachelos, zamburiñas…; productos gallegos de primera calidad que transmiten los sabores propios en cada plato. Una cocina en la que el mar y la tierra comparten protagonismo. Además, con la bebida nunca falta el pincho cortesía de la casa. Su terraza añade un extra a una parada que siempre funciona.
Cervezoteca Malte
Mas de trescientas referencias en botella y una buena selección de grifos acompañan una carta que se mueve entre lo internacional y lo informal: gyozas, baos, croquetas y platos que van cambiando según el momento. Con dos locales, uno en Galera y otro en Atochas, es el sitio al que venir cuando apetece salirse un poco de lo habitual.
VINOS GALLEGOS
Albariños y godellos son los que más se repiten en las barras coruñesas: vinos frescos y fáciles que acompañan el tapeo. Entre las referencias habituales no suelen faltar bodegas gallegas como Pazo de Señorans, Martín Códax o Godeval. También hay hueco para tintos de la Ribeira Sacra y para vermuts que se cuelan en muchas rondas.






