Texto: Elena Horrillo
Fotos: Rocío Eslava, Concurso Nacional de Tapas

Sede del Campeonato Nacional de la Tapa, que lleva más de dos décadas celebrándose aquí, y del torneo internacional que acoge desde hace nueve años, Valladolid lleva mucho tiempo reivindicando y ganándose por derecho propio su lugar como una de las capitales de la tapa en España. 

Una acertada ruta permite además degustar los secretos de la ciudad mientras se visitan sus rincones imprescindibles, con la plaza Mayor como centro neurálgico. Muy cerca de esta plaza, que sirvió de inspiración a otras muchas, como la de Madrid o la de Salamanca, está el Jero, un local emblemático en el que la originalidad se mide tanto en los ingredientes de las tapas como en los nombres que les otorgan. También hay otros establecimientos, como Los Zagales, en el que el triunfador es el tigretostón, es decir, un bocado de pan negro con tostón (cochinillo frito), cebolla roja confitada, crema de queso y morcilla; Villa Paramesa, donde la recomendación pasa por los tres cerditos, una tapa de cochinillo con tres deliciosas salsas (ajo blanco, ponzu y pibil), o El Corcho, en el que, según dicen, se pueden comer las mejores croquetas de jamón de la ciudad. 

Si queda hueco, a escasos trescientos metros de la plaza Mayor está el Mercado del Val, el más antiguo de Valladolid, que, además de un mercado al uso, ofrece productos típicos, tanto para comprar como para probar en alguno de sus gastrobares. Y para bajar la comida, nada como pasear hasta la bellísima catedral o dejarse embelesar por la curiosa plaza del Viejo Coso, antiguo recinto taurino con los palcos convertidos en balcones de las actuales viviendas. 

BOCADOS OBLIGATORIOS

Siguiendo el rastro del concurso, es casi obligatorio probar el Pucela roll, un exquisito rollo de hojaldre relleno de un guiso de lechazo con kare raisu (curry), demi-glace y pistachos, en el restaurante Trasto, que en 2024 se llevó el premio internacional. O el milpa del Habanero Taquería, un anillo crujiente de maíz, relleno de lechazo guisado en salsa de tomatillo verde, chintextle de bacalao, piña encurtida y piñones garrapiñados, que se ha llevado el último galardón nacional.