Por David Lorenzo

Hoy en día estamos acostumbrados a tener un reloj junto con nosotros. Siempre llevamos encima o bien un reloj de pulsera o usamos el de nuestro teléfono móvil para saber que hora es. Si no tenemos ninguno a mano también podemos ver qué hora es en algún reloj público. Es raro el pueblo que no tenga uno en la torre de su iglesia,  en su ayuntamiento, etc.

Aunque hoy en día hay una gran cantidad de relojes en todas los municipios canarios hasta hace un siglo esto no era así. A veces comprar un reloj mecánico era enormemente caro. Pero aún así ya existen algunos desde el siglo XVI. Aunque pueda parecer un tema poco interesante en realidad puede resultar un tema de gran interés ya que nos permite saber un poco más sobre esos monumentos, a veces olvidados, que nos dan las horas cada día.

El reloj más antiguo que existió en Canarias (del que se tenga constancia escrita) fue el de la Catedral de Santa Ana (cuando todavía estaba en construcción). Se instaló en una de sus torres en 1515. Que fuera colocado en una institución religiosa no es casualidad. Tampoco hay que olvidar que la mayoría de los relojes están en edificios religiosos. El catolicismo le da gran importancia a las horas del día. Era necesario conocerlas para poder hacer los rezos diarios.

El resto de islas de realengo (Tenerife y La Palma) no tardan en contar también con sus propios relojes en las principales parroquias, localizadas en las urbes donde estaba el Concejo-Cabildo (La Laguna y Santa Cruz de La Palma). Al igual que en el caso de Gran Canaria ambos relojes fueron mandados a pedir a Flandes.

Desgraciadamente ninguno de estos relojes han llegado a nuestros días. El de la Catedral de Santa Ana desapareció tras el ataque de Van Der Does y los de Tenerife y La Palma fueron retirados por ser muy viejos entre los siglos XVIII y XIX.

Eran los Cabildos los que se encargaban del mantenimiento de la mecánica. Para que estuvieran en perfectas condiciones y que dieran la hora exacta era necesario un mantenimiento continuo. Debido a esto se solían contratar a relojeros cuyo objetivo era limpiar la maquinaria y darles cuerda cada cierto tiempo. En ocasiones los encargados no eran especialmente conocedores de la mecánica de los relojes. Por culpa de esto en ocasiones se aceleró su degradación.

Pero además de relojes mecánicos y de péndulo también fueron colocados en varias plazas relojes de sol que servían también para dar la hora a los ciudadanos. Estos eran mucho más baratos pero tenían el inconveniente de no tenían utilidad ni de noche ni durante días muy nublados. Unos pocos de estos relojes de sol todavía se conservan en algunas islas.

La mayoría de relojes que se conservan hoy en día en Canarias son de los siglos XVIII y XIX. Aunque también hay algunos fabricados en siglo XX. Los más antiguos son sobre todo de origen británico, que tuvo importantes industrias relojeras.

Para saber más:

  1. Paz Sánchez, Manuel de (2012) “Horología Canariensis. Contribución a la historia del reloj público en Canarias”. En Anuario de Estudios Atlánticos. Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo de Gran Canaria, nº 58