Por David Lorenzo

En un artículo anterior hablamos en general sobre la esclavitud en Canarias. Ahora vamos a centrarnos un poco más sobre los esclavos bereberes que fueron traídos a Canarias, tanto para trabajar en el cultivo de la caña de azúcar como para emplearlos como esclavos domésticos.

Las actividades de pillaje y captura de norteafricanos fueron muy comunes sobre todo durante los siglos XV y XVI. Estas acciones recibían el nombre de cabalgadas o razzias. En varias ocasiones hubo cabalgadas cuya intención era vengarse de ataques de piratas berberiscos a Canarias. Aunque hay que aclarar que los que comenzaron el conflicto fueron los conquistadores de Canarias.

Las primeras cabalgadas de las que se tiene constancia fueron prácticamente al mismo tiempo que la conquista de las primeras islas. Ya el mismo Jean de Bethencourt se lleva un “valioso botín” formado por varios hombres, mujeres y niños de los alrededores del cabo Bojador. Sin embargo las razzias se hicieron más comunes con la llegada de Fernán Peraza a las islas, en 1445 y con Diego García de Herrera (1467). A partir de ese momento se hicieron muy comunes, a veces incluso las incursiones eran anuales. La intención no era, ni mucho menos, conquistar el territorio sino conseguir el mayor “botín” de esclavos y ganado posible.

Llegaron a ser tan importantes las cabalgadas a finales del siglo XV que los conquistadores de Gran Canaria y de La Palma y Tenerife fueron recompensados con un porcentaje de los beneficios que se sacaron de la venta de esclavos.

Con la Real Cédula firmada por Carlos V, se permite a sus súbditos patente de corso, es decir, carta blanca para atacar los puertos musulmanes. Los motivos fueron los de la guerra que existía entre los países cristianos y los musulmanes (especialmente con los turcos-Otomanos). Sobre todo desde las islas orientales fueron comunes las cabalgadas, esta vez no solo en nombre de personas anónimas sino que se escudaban en la corona.

Pero las cosas no iban a quedar así. Los bereberes no tardaron mucho en reaccionar y finalmente entre 1569 y 1571 toman medidas para vengarse de las décadas anteriores. Algunos piratas berberiscos comenzaron a atacar las cotas canarias, centrándose sobre todo en las islas de Lanzarote y Fuerteventura. Al igual que habíamos hecho los canarios en sus tierras ellos se llevaron cautivos por los que pedían rescates. Además arrasaron con pueblos enteros, arruinando a sus habitantes. En posteriores siglos los berberiscos siguieron atacando a estas dos islas.

A partir de 1572 Felipe II prohíbe que se ataquen las costas marroquíes. A pesar de ello la ley tarda en hacerse efectiva y seguirán habiendo algunas incursiones hasta finales del siglo (1590). A partir de este momento no hay documentación que acredite que continuaran las cabalgadas. Sin embargo no pasó igual con el caso de los piratas berberiscos. Ellos sí que siguieron atacando las costas de nuestras islas y arrasando Lanzarote y Fuerteventura.

Para saber más:

  • Salafranca Orgega, Jesús (2004) “La cuestión de las cabalgadas canarias a Berbería. En XVI Coloquio de historia canario-americano.  Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo de Gran Canaria. Enlace: http://goo.gl/R0zo41