Por: Karl McLaughlin
Fotos: Fiona Long
El municipio tinerfeño de Tegueste saltó a la fama con motivo del Mundial de Fútbol. Este lugar privilegiado, situado junto al Parque Rural de Anaga, ha sido objeto de numerosos reportajes en medios nacionales e internacionales por ser el lugar que vio nacer a Pedri, una de las estrellas de la selección española, que conquistó su segundo título universal el 19 de julio.
Sus aproximadamente once mil habitantes sacan pecho cuando se nombra al centrocampista del Barcelona, que ha mantenido un estrecho vínculo con su municipio natal y se ha convertido en un magnífico embajador de Tegueste. De hecho, el Ayuntamiento ya ha iniciado los trámites para concederle su máxima distinción: hijo predilecto de la Villa. Sin embargo, el municipio no es famoso solo por el jugador, cuya familia regentaba hasta hace poco una tasca popular en la que se servía otro hijo predilecto: el vino.
La historia de Tegueste no se entiende sin sus viñedos, de gran arraigo al ser de los primeros que se plantaron en Canarias, a principios del siglo XVI. Gracias en gran medida a la labor encomiable de la Asociación Vitivinícola de Tegueste (AVITE), y a pesar de la notable contracción de la superficie de cultivo desde 2007, el sector vinícola de la comarca goza de buena salud y la vid continúa siendo un elemento imprescindible del paisaje singular teguestero.
El vino es un símbolo entre muchos otros de las tradiciones rurales que se mantienen vivas en el municipio y encuentran su reflejo más visible en su afamada romería de San Marcos, una de las más antiguas de Canarias. Decenas de miles de romeros ataviados con el obligatorio traje típico llenan Tegueste el último domingo de abril y disfrutan del espectáculo de las más de treinta carretas artesanales tiradas por yuntas de ganado y decoradas con flores, productos agrícolas y motivos típicos. Otra seña de identidad de esta concurrida celebración son sus famosos barcos, una presencia más que curiosa teniendo en cuenta que Tegueste no tiene mar.
Tegueste no solo es sinónimo de fútbol, vino y romería; también lo es de lucha canaria. Es considerado la cuna de este deporte vernáculo y su terrero es la mayor instalación para su práctica en las Islas. En el histórico Club de Lucha Tegueste han destacado grandes figuras a lo largo de las décadas y el equipo está liderado hoy por su cara más conocida, Mamadou Camara, un coloso de 1,94 metros y ciento cuarenta kilos.
Este maliense llegó a bordo de una patera a Tenerife con apenas quince años y se ha convertido en todo un ejemplo de sufrimiento, esfuerzo, perseverancia y humildad. El primer extranjero en alcanzar la categoría más prestigiosa (Puntal A) de la lucha canaria, su fama dentro y fuera de Tegueste le llevó a interpretarse a sí mismo en Hierro, un thriller judicial ambientado en las Islas.











