Por Natalia Barreto
Foto Estefanía Briganty (Acfi Press)
Vídeo Giovanni Pérez (Acfi Press)
Welington Maldonado, Técnico de seguridad operacional (Canair), es el protagonista de Binter Inside septiembre.
¿Cómo llegó a formar parte de Binter?
Cuando buscaba trabajo, me atraían las Islas por su cultura, su gente y su calidad de vida. Vivía en Valencia tras regresar de un año en Canadá, donde perfeccioné mi inglés después de estudiar Ingeniería Aeroespacial. Encontré una oferta para el área de safety y la oportunidad de trabajar en Binter y vivir en Canarias me convenció.
¿En qué consiste su trabajo? ¿Cómo es su día a día?
Formo parte del departamento de safety, donde analizamos las incidencias que pueden afectar a la seguridad, tanto en vuelo como en tierra. Estudiamos reportes de mantenimiento, defectos en las aeronaves y otros sucesos operativos para proponer medidas que eviten que vuelvan a repetirse.
¿Cómo imagina la aviación dentro de veinte años?
Es difícil predecirlo, porque la aviación evoluciona constantemente. La inteligencia artificial tendrá un papel clave y nos ayudará a analizar datos, detectar riesgos y mejorar el mantenimiento, las operaciones y la seguridad.
Como pasajero, ¿hay algo que le gustaría que la gente supiera sobre la seguridad aérea?
Los aviones cuentan con sistemas redundantes, de modo que, si uno falla, siempre hay otro preparado para asumir su función. Esa es una de las razones por las que la aviación está considerada el medio de transporte más seguro.
Practica highline, una disciplina que exige concentración, equilibrio y confianza. ¿Cómo descubrió este deporte y qué le aporta?
Lo descubrí gracias a un amigo con el que practicaba escalada. Empezamos entre dos árboles y, poco a poco, dimos el salto a las grandes alturas. Lo que más me atrae es la concentración que exige, una especie de meditación en movimiento que me ha enseñado a mantener la calma y gestionar la presión, tanto en el trabajo como en mi vida diaria.
Además del highline, le apasionan la bachata y el fútbol.
El fútbol me ayuda a desconectar por completo. La bachata, en cambio, forma parte de mí desde pequeño. Nací en Ecuador y siempre he estado muy vinculado a ese estilo de música. Cuando llegué a Tenerife descubrí el gran ambiente de baile que hay en las Islas y decidí apuntarme a una academia.






