Por Carla Rivero

Fotos Lhaura Rain

Disfrutar Sevilla en verano es un desafío satisfactorio si nos dejamos guiar. El calor transforma por completo la vida de oriundos y visitantes durante las principales horas del día, cuando la siesta se convierte en práctica prescriptiva y sagrada y los aires acondicionados de las tiendas o las bóvedas altas de las iglesias ofrecen una pequeña tregua.

Al caer el sol, la ciudad se engalana con un abanico o un ventilador de bolsillo para pedir cortás, una tapita de papas aliñás o un buen salmorejo para hacer boca y luego pasear con un helado en mano. ¿A dónde se dirigen sus pasos?

La sombra acogedora de los árboles es una de las opciones. El parque de María Luisa, joya de la corona, guarda en su interior las famosas plazas de España y de América, construidas para la Exposición Iberoamericana de 1929. Lo más seguro es que haya algún concierto para amenizar el ambiente mientras damos vueltas por las glorietas u observamos a los patos.

Al borde del barrio de Santa Cruz se encuentran los Jardines de Murillo, cuyas obras podrán ver en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Otra opción son los Jardines Torre de los Perdigones, que deben su nombre a la antigua Fundición de San Francisco, del siglo XIX. Dedicada a la fabricación de balas, ladrillos refractarios y otros productos, la historia nos cuenta que dejaban caer el plomo desde las alturas para que se enfriara durante el descenso y, así, se obtenían los perdigones.

Una curiosidad para contar a los acompañantes de camino a la Alameda de Hércules, corazón del jolgorio y la noche sevillana, para tomarse unas copas y reunirse en los bares y discotecas aledaños.

Pero cambiemos el rumbo: en dirección al río Guadalquivir las opciones se multiplican si subimos a las alturas y nos olvidamos de que la playa más cercana está en Matalascañas.

El monumento de Las Setas ofrece un espectáculo lumínico que, como una colcha que se extiende, tiene como telón de fondo la Giralda y la catedral.

Cerca, la terraza del emblemático hotel del siglo XVI Catedral Mercer da un plan alternativo para disfrutar de la velada. Además, están los jueves en Casa Orzáez, en el barrio de Triana. Opciones múltiples para una noche sevillana inolvidable.

Un chapuzón contra el calor

Los parques acuáticos GuadalPark, en Sevilla Este, y Agua Mágica, en La Cartuja, tienen toda una oferta dedicada al ocio y al divertimento para los más pequeños y los grandes. Un día en familia o con amistades chapoteando y alejándose bajo el agua de las rachas de más de treinta y cinco grados en la ciudad.

Cultura viva cada noche

El estío es la oportunidad para hacer variados y divertidos planes culturales. Las carteleras de la Diputación de Sevilla y del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) se ponen en marcha, así como las noches de jazz en el CaixaForum de Sevilla o la sala de música en vivo Gallo Rojo. Las rutas teatralizadas del Real Alcázar por la noche y los ciclos en el Palacio de los Marqueses de la Algaba ofrecen veladas de ensueño.