Por Raquel Álvarez
Fotos Ayuntamiento de Badajoz

Badajoz tiene un legado islámico bien conservado, sanos y reponedores desayunos y un papel como puente hacia Portugal; pero, sobre todo, es un punto estratégico para ornitólogos y observadores de aves de todo el mundo, que aspiran a completar un catálogo de hasta doscientas especies.

La capital pacense es famosa por ser la única gran ciudad de Extremadura y de España atravesada por una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de carácter estrictamente urbano.

Existen varios puntos de observación. En pleno casco urbano, pueden verse cernícalos, vencejos, golondrinas y grajillas. Otros lugares donde deleitarse con ellas son el Parque de Castelar, los Jardines de La Galera, el parque de La Legión o los baluartes de la muralla (que es la más larga de toda Europa, con 6.541 metros), que hacen agradable un paseo escuchando mirlos, petirrojos, cárabos o viendo autillos, una de las aves rapaces de menor tamaño.

Pero la joya de la corona aguarda en las orillas del Guadiana. Todo un espectáculo, asegura el ornitólogo Juan Pablo Prieto en una de las producciones audiovisuales que promocionan este atractivo de Badajoz.

Es aquí donde los prismáticos o las cámaras pueden enfocar y deleitarse con los movimientos de especies como las garzas, entre las que destacan el martinete, la garcilla bueyera, el avetorillo, el morito común y la espátula común.

Seguimos en el río: desde cualquiera de sus puentes se pueden ver martines pescadores y los coloridos abejarucos.

Fuera de la capital, es imprescindible anotar una parada para observar vuelos del buitre leonado o el águila perdicera, avutardas, sisones o el apreciado elanio azul (con unos característicos ojos rojos).

El Ayuntamiento de Badajoz ofrece todo tipo de guías y mapas para orientarse mejor por toda la ciudad y el cauce del río.