Por Elena Horrillo 

Córdoba es una de esas ciudades en las que la retina casi se agota de recibir tanta belleza. Es recomendable recorrerla sin prisas, perdiéndose en el laberinto de callejuelas de la Judería, deteniéndose en sus plazas y contemplando el atemporal encanto de sus patios llenos de flores.

La visita imprescindible es para la mezquita-catedral, una joya única declarada Patrimonio de la Humanidad; el puente Romano, que ofrece una de las mejores panorámicas; y el Alcázar de los Reyes Cristianos, con sus preciosos jardines y estanques.

Si hay tiempo, el conjunto arqueológico de Medina Azahara permite adentrarse en la época de máximo esplendor de la zona.

También es imprescindible probar las delicias cordobesas, entre las que no puede faltar saborear un salmorejo, unas berenjenas con miel o un flamenquín en alguna taberna tradicional.

La Maceta

Uno de los clásicos cordobeses debido, entre otras cosas, a su amplísima carta de tapas a elegir con la consumición; no deben faltar el salmorejo y el serranito.

Además, para los atrevidos tienen la chistorra al infierno, que sirven con el alcohol prendido para tostar al gusto.

Taberna El Poema

Muy cerca de La Maceta y también con una extensa lista de posibilidades basadas en la comida tradicional cordobesa, lo que complica la tarea de elegir.

Para facilitarla, son muy recomendados el rabo de toro, los flamenquines y el salmorejo.

Japuta en adobo

Uno de los platos que más llaman la atención de los foráneos es la japuta en adobo. Se trata de un pescado, conocido en otros lares como palometa, que normalmente se sirve en adobo, tras dejarlo veinticuatro horas en un preparado con pimentón, orégano, sal, ajos y vinagre.

Taberna Santos

Situada en un lateral de la mezquita-catedral, será fácil encontrarla porque es posible que haya cola ante sus puertas esperando la que dicen que es la mejor tortilla de la ciudad.

Es casi obligatorio pedir una porción y comprobar si la fama es merecida.

Mercado Victoria

Junto a los Jardines de la Victoria se encuentra este mercado tradicional reconvertido en espacio gastronómico con más de una veintena de puestos en los que degustar las recetas más tradicionales.

El salmorejo se lleva el título de plato más demandado.

Taberna Rafaé

Uno de los templos de las berenjenas sefardíes o califales —con miel de caña y sésamo—, además del cochifrito y el flamenquín de rabo de toro.

Aquí quienes disfrutan de un buen vino tendrán múltiples opciones donde elegir, sin olvidar probar el amontillado o el pedro ximénez.