Por Francisco Belín
Ilustración Carla Garrido
Que estamos inmersos en el verano profundo no se le escapa ni al apuntador. Evidente. Obliga, pues, a que el uniforme general –mientras podamos– sea necesariamente el bañador. Valdrá cualquier motivo o estilismo mientras el producto local y la gastronomía de la época estival sirvan para unificar preferencias. Además de emblemas como camarones y cerveza helada, por ejemplo, deberíamos recurrir a elementos menos presentes y que pueden recobrar su auge nada más ponernos a consumirlos o cocinarlos. Así, de alguna manera, contribuiremos a garantizar ciertos volúmenes en géneros que, hoy por hoy, podrían atisbar un futuro incierto.
Hemos dicho cocinar. ¡Sí, cocinar! Vamos a animarnos, que es época idónea para hacerlo. En cada uno de estos escritos gastronómicos de la revista NT, todo el año, estas páginas son escaparate de primera línea para la materia prima canaria. Sobrevolamos ocho islas y cielos de otros territorios releyendo formas ancestrales de entender la transformación de esos productos. En este agosto, con el uniforme de nuestro bañador en ristre, reivindicamos la voluntad de ponernos a cocinar: frente a las agradables sartenadas de lapas en La Restinga o unos carabineros de La Santa, con sus respectivas copas de vino de El Hierro o Lanzarote, detectemos cosas ricas y demos rienda suelta a nuestra mano particular en la cocina.
Chicharros o caballas (pescado azul), legumbres (lentejas menúas o judía manto de la Virgen)… Elijamos un elegante aceite de oliva de Fuerteventura y emulemos la sencillez del gomero José Antonio Ramos. Un pico de gallo fresquito, lustroso, en vajilla natural: aguacate, tomate, cebolla, todo certeramente sazonado. Pueden acompañar vinos de Tenerife –o de cualquiera de las Islas– que se pudieron probar en el reciente Islands Wines Summit con la élite del sector vinícola.
Del hummus de ñame a la kombucha de tunera
Equipos de alumnos y alumnas, además de identificar esos elementos digamos raros, prepararon un magnífico hummus de ñame (tubérculo que se debe potenciar), perlas de azafrán y jugo de naranja, o un gazpacho de judía, además de una refrescante kombucha de tunera; también peto, aprovechado para sashimi, parrilla, horno y a soplete. Germán Blanco prepara unas melosas lentejas de Lanzarote frías para combatir la calufa a las que muy bien merece la pena seguir la pista.






