Por: Elena Horrillo

Granada es una ciudad que se contempla, se pasea y también se saborea. A los pies de Sierra Nevada, la Alhambra domina un paisaje donde conviven la herencia nazarí, los palacios renacentistas, los barrios de calles encaladas y el bullicio en cada una de sus plazas. De las laberínticas calles del Albaicín –con el imperdible paseo de los Tristes y el mirador de San Nicolás– a las cuevas del Sacromonte, pasando por el Realejo y el centro histórico, la ciudad invita a recorrerla sin prisa y descubrir en cada esquina la huella de siglos de historia.

Pero Granada es también el templo español de la tapa, donde manda pedir la consumición y que esta venga acompañada de un delicioso bocado gratuito. Así que lo habitual es hacer la ruta degustando tapas en diferentes bares y asumir, sin remordimientos, que esto computa como una comida en toda regla.

LOS DIAMANTES

Con varios locales en la ciudad, es uno de los lugares más emblemáticos y eso se traduce en que suele estar lleno, pero merece la pena por disfrutar de su pescaíto frito. Eso sí, aquí la elección de la tapa depende del cocinero, aunque rara vez defrauda.

LA SITARILLA

Su peculiar decoración, el ambiente animado, así como la contundencia y sabor de sus tapas, explican por qué este bar goza de una merecidísima fama. Aquí tampoco se elige tapa, así que hay que cruzar los dedos para que toque su reconocida carne en salsa.

EL POSTRE PAPAL

El pionono es el postre más típico de Granada. Está compuesto por una fina lámina de bizcocho enrollada, humedecida con almíbar, rellena de crema pastelera y coronada con crema tostada. Se concibió como homenaje al papa Pío IX –Pio Nono– y por eso su forma recuerda al solideo del pontífice.

LA RIVIERA 

Aquí sí se puede elegir la tapa y son bastante abundantes. Entre las más demandadas de este bar imprescindible en la ruta granadina están las berenjenas con miel, las migas, las habas con jamón, la milanesa y los rejos.

ENTRE BRASAS

El lugar perfecto para los amantes de la carne porque, como su nombre indica, aquí cada bebida se acompaña de manjares carnívoros como secreto ibérico, carnes guisadas o tataki de buey que convierten el aperitivo en un pequeño festín.

BODEGAS CASTAÑEDA

Este es un local de los de toda la vida, y eso se nota en sus tapas, clásicas, caseras y deliciosas, y en que es uno de los pocos que sirven el tradicional calicasas, una especie de vermú que combina varios vinos y que entra tan bien como sube a la cabeza