Texto: Elena Horrillo
Ilustración: Ilustre Mario
Hay pocas ciudades que recojan la historia y la luz del Mediterráneo como Valencia. Basta pasear entre las callejuelas de su casco histórico, con el epicentro en la plaza de la Virgen y en la catedral de Santa María, enamorarse de la calle Moret, maravillarse con la iglesia de San Nicolás, visitar la Lonja de la Seda o el Mercado Central para ir reconociendo su pulso antiguo. Para después contemplar cómo la ciudad se abre hacia los jardines del antiguo cauce del Turia, que conducen hasta la vanguardista Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Pero Valencia es también sus tradiciones, como el esmorzar, que podría traducirse como una especie de aperitivo pero con sus propias reglas, ya que tradicionalmente incluía un bocadillo. Así que adaptamos la tradición para degustar los mejores platos de la capital del Turia.
Marvi
Uno de los imprescindibles, donde combinan especialidades gallegas adaptadas a la terreta con las tapas clásicas, todo con un producto de muchísima calidad. Dato clave: cada semana cambian el sabor de sus croquetas.
Vaqueta
Aquí puede degustarse la mejor tapa de la Comunitat Valenciana 2025, el bunyol de l’Albufera, que consiste en un buñuelo de allipebre (un guiso tradicional valenciano) ahumado, anguila sopleteada, crema de ajo asado, almendra laminada y su suquet.
Sorbito divino
Con una impresionante selección de vinos, conviene probar, entre sorbito y sorbito, sus croquetas y alguna de las cocas, a ser posible la de carrillada. Su carta varía en función de la temporada, aunque nunca faltan los clásicos con un toque diferencial.
Central Bar
Situado dentro del Mercado Central y con el reclamo de un cocinero –Ricard Camarena– con dos estrellas Michelin. Se deben probar al menos la ensaladilla y los buñuelos de bacalao y acabar con un buen cremaet, café con ron, azúcar y limón.
Bar Ricardo
En el barrio de Extramurs se encuentra uno de los bares más emblemáticos de la ciudad, que, además de sus tapas, y aunque no es una marisquería al uso, se ha hecho conocido por la buena calidad de sus productos, sin florituras, pero exquisitos.
De postre… horchata y fartons
En el apartado dulce, nada como una buena y tradicional horchata, natural y bien fresca. Eso sí, para cumplir con la tradición se debe acompañar –y mojar– con fartons, una especie de bollitos alargados artesanos cubiertos por una capa de azúcar.






