Texto: Carla Rivero

Quien tiene un amigo tiene un tesoro, y quien lo tiene en Sevilla contento se quedará de encontrar al mejor guía gastronómico. De olfato fino, este buen compañero nos enseñará los enclaves en donde el oriundo se prepara para degustar a pie en barra o sentado entre varias mesas repletas las tapas hechas con mimo y gusto. Bares como Sol y Sombra, Las Columnas, Mariscos Emilio o el Restaurante Donald son pasos imprescindibles para la comitiva del tapeo.

Una de las grandes cualidades de la provincia, a la que se acercan millones de visitantes cada año, es su gastronomía. La combinación calidad-precio es un atractivo mayúsculo frente a la inflación y, sobre todo, engancha por el sustento de una cocina que se muestra tal y como es, sin artificios. La capital ofrece el resultado de una tradición heredada por los romanos, los árabes, los tesoros traídos de América y la impronta del acento andaluz. Desde Triana a Nervión, pasando por los barrios de Santa Cruz, San Jerónimo o El Arenal, hay mil sitios por disfrutar. 

Solomillo al whiskey

  • Un imprescindible del tapeo es el solomillo al whiskey. Sus orígenes se remontan a la década de los sesenta, cuando Dámaso Bellanato, encargado de la extinta Cafetería Rioja Pasaje, se inspiró en un plato francés. Al principio se hacía con brandi, pero en el Bar Europa lo preparan con ajo, mantequilla, zumo de limón y aceite de oliva virgen extra, siempre con pan para rebañar.

Papas aliñás

  • Papas aliñás, con acento en la a. Frescas, gustosas, traen la tradición de la cocina gaditana a la mesa de cualquier bar que se precie, como en la Bodega Soto, en la zona de Feria. El aliño de aceite de oliva, vinagre, sal, con perejil fresco y vinagre blanco, se combina con una lata de melva y, por supuesto, las papas, que no falten. Una receta rápida con producto local. 

Montadito de pringá

  • El montadito de pringá quita el hipo a primera hora de la mañana. La Bodega El Picadero, cerca de las Setas, unta esta mescolanza que proviene de los restos del cocido. Según los gustos y el puchero, se puede encontrar tocino, panceta, carne de gallina, tercera y cerdo, pero hay quien también pone chorizo y morcilla. Más vale dejarse llevar con una servilleta a mano.

Pavía de bacalao

  • Cuando una pasea por la calle Velázquez, el olor rápidamente la atrae. En la Bodeguita Blanco Cerrillo, en pleno casco histórico, sirven uno de los platos típicos de la gastronomía andaluza: la pavía de pescada, que puede ser merluza o bacalao. La envoltura es crujiente, pero su interior es blando y delicioso, así que acompañado por un tercio se disfruta mucho más.

Cola de toro

  • A un paso de plaza de toros de la Real Maestranza se encuentra el Bar Baratillo, donde se puede disfrutar de un guiso procedente de los mesones cordobeses del siglo XVI: la cola de toro. El término se utiliza como sinónimo de rabo de toro, plato de origen grecolatino, pero hay un amplio debate que tiene tintes históricos a causa de la censura franquista y, también, por la autenticidad de las piezas utilizadas. En cualquier caso, no desaprovechen la salsa.

Acompañados por la mejor copa

El plantel ganador de la X edición del Premio Vinos de la Provincia de Sevilla es una buena guía para el paladar. Entre los distinguidos, se encuentran el mosto de Bodegas Cazallo;  el vino aromatizado de Naranja Florum Orange, de Vermut Florum; y, en tercer lugar, el espumoso rosado de 2023 de Bodega La Margarita.