Texto: Natalia Barreto
Pocas celebraciones reflejan tan bien la identidad canaria como el carnaval. Cuando llega el tiempo de los disfraces, cada isla encuentra su propio acento y tiene una historia distinta que contar. Aunque todas laten en el mismo mar, cada una de ellas celebra a su manera. El carnaval es una de las fiestas más esperadas del año para todos, pero para los canarios, y para quienes lo visitan y repiten, es algo mucho más especial.
Durante meses, se prepara esta cita. Murgueros, comparsas, agrupaciones, diseñadores de fantasías, costureras y creadores de las galas de reinas o drag queens trabajan sin descanso para dar forma a una fiesta que hace vibrar (y brillar) a las islas. Ensayos, letras, luces, telas y coreografías dan forma hasta que todo cobra color. Ese esfuerzo se transforma cada año en uno de los espectáculos más impresionantes de mundo. Porque sí, el carnaval de las Islas Canarias está entre mejores del planeta, y no solo por su magnitud, sino por la pasión y entrega de quienes lo hacen posible. Por eso, hay que vivirlo, al menos, una vez en la vida.
SANTA CRUZ DE TENERIFE
El carnaval de Santa Cruz de Tenerife está considerado uno de los mejores del mundo, y no es para menos. Todo comienza con los concursos de murgas y comparsas, donde la crítica, el humor y el ritmo marcan el inicio de unas semanas sin descanso. La Gala de la Reina, uno de los acontecimientos más esperados por la espectacularidad de los trajes con los que desfilan las candidatas, da el pistoletazo de salida al gran carnaval de la calle.
El Viernes de Cabalgata anuncia días de ritmo incesante, en los que carrozas y comparsas recorren las calles entre música, baile y alegría. El sábado y el lunes, la ciudad se llenan de disfraces y el ambiente alcanza su punto álgido. El miércoles, el Entierro de la Sardina pone el toque de humor entre lágrimas fingidas, mientras el Carnaval de Día devuelve la fiesta a las calles. Finalmente, el Domingo de Piñata marca el cierre oficial, cuando Santa Cruz se despide hasta el año siguiente.
Pero el carnaval no solo se vive en Santa Cruz. Desde el norte hasta el sur, toda la isla se disfraza. En Puerto de la Cruz, el célebre “Mascarita Ponte Tacón” convierte las calles en una pasarela de humor donde los participantes corren sobre tacones una divertida carrera. En el sur, Los Cristianos celebra un carnaval internacional que llena el paseo marítimo de ritmo y color.
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Durante varias semanas, la capital grancanaria desborda ritmo y fantasía. Las calles y plazas se llenan de color con desfiles, música y disfraces. Dentro de su amplio programa encontramos las cabalgatas, los concursos de murgas y comparsas, las galas de la Reina, los conciertos y las noches de carnaval en la calle, donde el ambiente festivo no descansa.
Entre los actos más esperados está la Gran Cabalgata, donde recorre las principales avenidas con carrozas, comparsas y grupos de animación que destacan por sus coreografías y vestuarios llenos de brillo y color.
Pero si hay un evento que ha traspasado fronteras, ese es la Gala Drag Queen, un espectáculo único que ha situado al Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria entre los más originales y reconocidos del mundo. Sobre altísimos tacones, los candidatos realizan coreografías repletas de energía, creatividad y provocación. Este certamen, conocido por su carácter rompedor, es hoy uno de los símbolos de identidad abierta de la ciudad.
Mención especial merece el Carnaval Internacional de Maspalomas, en el sur de la isla, donde la música, el sol y la diversidad se dan cita en una celebración que combina libertad, color y diversión frente al mar.
SANTA CRUZ DE LA PALMA
Cada lunes de Carnaval, Santa Cruz de la Palma se tiñe de blanco. Numerosas personas, vestidas con ropa clara y elegante, reviven la llegada de los isleños que regresan de Cuba. Es el Día de Los Indianos, una fiesta única y, sin duda, merece vivirse al menos una vez en la vida. Desde la calle Real hasta la plaza de España, los polvos de talco se roban todo el protagonismo entre risas, música y ritmo al son de guarachas y guajiras.
LANZAROTE
En la isla conejera, cada municipio celebra la fiesta a su manera, pero hay dos tradiciones que marcan la diferencia. En Arrecife, Los Buches, vestidos con trajes campesinos, recorren el puerto entre música y bromas, golpeando suavemente con saquitos inflados hechos con piel de pescado seca a quienes se cruzan en su camino, en una costumbre heredada de los antiguos marineros.
En Teguise, los legendarios Diabletes llenan las calles con sus trajes blancos decorados con rombos rojos y negros y máscaras de buey con cuernos de macho cabrío. Avanzan entre risas moviendo un palo con un zurrón, con el que juegan a asustar a todo el que se les acerca.
FUERTEVENTURA
El ambiente festivo se extiende en toda la isla, con galas de reinas, murgas y comparsas. Pero los grandes protagonistas son los Arretrancos y los Achipencos de Puerto del Rosario. Los primeros, extravagantes vehículos de cuatro ruedas fabricados a mano; los segundos, coloridas embarcaciones caseras que surcan el puerto en una divertida regata.
LA GOMERA
Cada año, San Sebastián de La Gomera se llena de color, comparsas y disfraces en una fiesta más íntima que la de sus islas vecinas, pero vivida con la misma intensidad. Uno de los momentos más esperados es el Día de los Polvos de Talco y Añil, una celebración en la que vecinos y visitantes, vestidos de blanco, cubren el ambiente con una nube blanca de polvos de talco. Se celebra el lunes de carnaval, al son de música de orquesta.
EL HIERRO
En la isla más occidental del archipiélago, el acto más singular es el de Los Carneros de Tigaday, en Frontera. Una fiesta ancestral en la que jóvenes cubiertos con piel y cuernos de carnero corren por las calles haciendo sonar cencerros y asustando, entre risas, a quienes se cruzan en su camino.
LA GRACIOSA
En la isla más pequeña y tranquila del archipiélago, el carnaval se celebra con el encanto que la caracteriza. Entre arena y mar, vecinos y visitantes disfrutan de una celebración cercana y alegre, donde no falta la buena música (y las verbenas). La Gala de la Reina, tanto infantil como adulta, y el tradicional coso ponen el toque de color a unas fiestas que culminan con el Entierro de la Sardina y el asadero popular.









