Texto: Fabián Sosa
Fotos: Cedidas por Turismo Valencia
Lo viejo y lo nuevo se dan la mano en Valencia. Lo contemporáneo e incluso lo futurista conviven en perfecta armonía con lo clásico y lo antiguo. Aquí todo es un juego de contrastes. Por un lado, sus edificios blancos e imponentes que parecen desafiar las leyes de la física. Por el otro, sus pintorescos rincones medievales de piedra. La capital del Turia ofrece un mosaico cultural tan rico y variado que difícilmente deja indiferente a quien la visita.
En los Jardines del Turia, brilla la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Este conjunto arquitectónico de líneas imposibles fusiona bajo sus estructuras arte y saber: el Museo de las Ciencias invita a palpar el conocimiento, el Hemisfèric envuelve con su cine planetario y el imponente Palau de les Arts Reina Sofía ofrece un escenario de alta tecnología en el que disfrutar de la ópera y el ballet a niveles nunca antes vistos. Al mismo tiempo, en el IVAM (Institut Valencià d’Art Modern), la ciudad abre un gran espacio para el arte contemporáneo. En sus salas vanguardistas se pueden encontrar exposiciones fotográficas, instalaciones y arte conceptual.
Por suerte para los más tradicionales, la ciudad atesora también la belleza del arte clásico en la que es considerada la segunda galería más importante de España tras el Prado: el Museo de Bellas Artes de Valencia. En sus paredes se suceden las luminosas obras de Joaquín Sorolla y otros pintores de renombre como Pinazo o Velázquez. Pasear la mirada por aquí es encontrarse con el sol y la luz valenciana en cada trazo.
Si el arte corre por las venas de Valencia, el lugar en el que su corazón late es el barrio del Carmen. Al pasear por su laberíntico trazado de callejuelas medievales, lo mismo encuentras palacios góticos –como el que alberga la sede de la Generalitat– que murales de arte urbano. En este barrio de espíritu bohemio, los viejos muros se transforman en auténticas obras de arte que llenan las calles de color; los grafitis conviven con fachadas de gran valor patrimonial y un antiguo convento reconvertido en espacio cultural –el Centre del Carme Cultura Contemporània– ofrece todo tipo de exposiciones de artistas emergentes. Al caer la tarde, el ambiente del Carme se concentra en las terrazas y los cafés culturales, donde parar a tomar algo resulta de lo más inspirador.
EL ARTE QUE NACE DE LA FUERZA D UN PUEBLO
Sin embargo, las piezas de arte que más expectación suscitan entre los valencianos no están diseñadas por artistas de renombre internacional ni se exponen en las salas diáfanas de un gran museo. Por el contrario, las Fallas son posibles gracias a los barrios, talleres y manos anónimas que contribuyen a sacar adelante esta fiesta en un alarde de compromiso social y espíritu comunitario. Detrás de cada ninot hay un vecindario volcado, artistas falleros que moldean sueños con corcho blanco y pintura, y comisiones que se reúnen durante meses para dar forma a su visión del mundo con sátira, emoción y crítica social. Y cuando las llamas devoran las figuras que con tanto esfuerzo fueron creadas, se revela también el aprendizaje que deja el pueblo valenciano: que incluso tras ver desvanecerse la creación de todo un pueblo, es posible volver a crear con las mismas ganas y una fuerza que no se extingue.










