Por Carmen Pulido
Ilustración Ilustre Mario
Jerez de la Frontera tiene lo que diferencia a un destino gastronómico, por lo que ha sido reconocida como Capital Española de la Gastronomía 2026, título que pone en valor la tradición culinaria arraigada con la idea de «come, bebe y ama Jerez», que atrae a turistas de tierras lejanas porque no solo disponen de buenos productos, sino que el buen comer forma parte de la manera de vivir jerezana.
Los tabancos, los mostos, ligados al despacho de vino a granel, y el mercado Central de Abastos dan buena referencia del ciclo vital de la materia prima que se puede ver en platos tradicionales de la campiña y nuevas elaboraciones que vienen marcadas por los perfectos maridajes vinícolas.
BERZA JEREZANA
La gran cazuela identitaria con legumbres, verduras, carnes de cerdo y pringá aparte que componen un plato de raíz campesina y fuerte poder evocador.
AJO DE VIÑA
Plato de sopa caliente, bien ligada, vinculado a los vendimiadores y campesinos que hoy en día se puede probar en la alta cocina sin
perder su origen rural.
RIÑONES AL JEREZ
Esta receta antigua representa la prueba de que el vino local fino o amontillado no solo acompaña, sino que está presente en la cocina actual.
MENUDO JEREZANO
Es el guiso por excelencia, con aroma a hierbabuena y a manteca colorá, que necesita tiempo para hacerse, especias, paciencia, y, sobre todo, exige sobre mesa.
PESCADOS Y MARISCOS
Como contrapunto tenemos pescados grandes como lenguados hechos finamente a la plancha o mariscos de alta calidad que provienen de la cercana bahía.
EL TOCINO DE CIELO
El postre icónico de la ciudad de Jerez de la Frontera es una cucharada dulce del sur, nacida entre bodegas que aclaraban el vino con las claras de huevo y conventos que elaboraban el tocino de cielo con las yemas por su textura y capacidad de coagulación con el almíbar, que permite lograr un postre denso, sedoso y de un amarillo intenso.






