Por Verónica Martín

Pica. Nos hace llorar. Nos provoca mucosidad. Nos genera urticaria y estornudos. La llamamos de forma generalizada alergia. Una reacción alérgica es una respuesta exagerada a una sustancia que, de forma general, es inofensiva. Reconocer la alergia a tiempo y diagnosticarla nos puede salvar de muchas complicaciones.

Hay elementos con los que convivimos de forma habitual que a la mayoría de la población no les afecta. Es el polvo doméstico, el pelo o la saliva de las mascotas, el polen de las flores, algunos alimentos como la leche, los ácaros, el moho asociado a la humedad o ciertos medicamentos. Sin embargo, estos elementos hacen que en algunos casos los organismos de los alérgicos reaccionen de una forma exagerada a su presencia.

Las alergias afectan a un 30 por ciento de la población en países desarrollados y se espera que en veinte años esta cifra llegue al 50 por ciento. Las reacciones van desde algo leve pero molesto como rinitis o picazón hasta situaciones realmente graves como la anafilaxis, una reacción inmune y generalizada de todo el organismo ante ciertos agentes que puede llevar, incluso, a la muerte en menos de 30 minutos en los casos más extremos. Normalmente esta reacción tan exagerada suele asociarse a alergias a determinados alimentos como ciertos pescados o mariscos y a algunos frutos secos. También se puede producir por picaduras de insectos o por el contacto con productos como el látex u otros derivados del petróleo.

Ante este abanico de opciones, lo ideal es detectar la posible alergia y diagnosticarla lo antes posible para adecuar nuestros hábitos de vida. En Canarias podemos acudir a los servicios públicos de salud para realizarnos estas pruebas y también a servicios especializados de centros privados como es el caso de Hospiten o el Hospital Perpetuo Socorro, donde se pueden realizar las pruebas diagnósticas y recibir los cuidados sanitarios necesarios.

Las alergias, por su variedad y su relación con el medio, son las patologías más frecuentes en los países desarrollados. Una de cada tres personas padece una alergia en la actualidad. Sin embargo, la tendencia es creciente.

Víctor Matheu es especialista en Alergología del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria y explica que “según los estudios internacionales, en 20 o 25 años la mitad de la población en el mundo desarrollado será alérgica”. Además, puntualiza que “desgraciadamente en Canarias no hay estudios al respecto y solo podemos extrapolar los que se han hecho a nivel internacional”.

Las causas de este alarmante incremento no parecen estar del todo claras: “Hay estudios que lo relacionan con el exceso de higiene, otros con el excesivo procesado de los alimentos y otros con la contaminación, en el caso de las alergias relacionadas con el sistema respiratorio”, explica Matheu.

Aunque hay muchos estudios, todos coinciden en que el contacto desde edades tempranas con virus y bacterias hace que nuestro sistema inmunológico se active positivamente. Así, se dan menos alergias en los entornos rurales, donde hay un contacto con animales, que en los urbanos. También se ha establecido que los niños que van a guardería y se relacionan tempranamente con otros también tienen menores tasas de alergias.

Matheu también alerta de un exceso de diagnóstico con respecto a las alergias y las intolerancias a ciertos alimentos como pueden ser la leche, la lactosa o el gluten. “Hay una moda que no tiene que ver con la realidad. Parece que todo el mundo quisiera ser intolerante a algo y hay que tener en cuenta que, por ejemplo, eliminar innecesariamente la leche de la dieta de un niño puede ser perjudicial y hacer que se quede con baja talla”, remarca.

Algo fundamental en cualquier tipo de alergia es acudir a servicios especializados para realizar un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado lo antes posible. Los signos de una alergia alimentaria suelen manifestarse con malestar y dolor a la media hora después de ingerir el alimento.

“Cuanto antes intervenga un especialista, mejor podemos modular el sistema inmunitario”, explica Matheu y añade que “si no se actúa en fases iniciales se pueden dar complicaciones y cronificaciones importantes, pues las alergias van asociadas a otros problemas como un aumento de las infecciones”.