Por Sixto Javier Pérez
En 1975 Steven Spielberg nos regaló una película que actualmente se considera de culto, estoy hablando de Tiburón. Consiguió aterrorizar al mundo entero, hasta el punto que ir a la playa se convirtió en un verdadero infierno. A partir de entonces hubo muchos intentos de crear películas de tiburones que transmitieran la misma sensación de pánico, pero ninguna lo consiguió. Para mi sorpresa, se acaba de estrena una que, aunque no supera a Jaws, sí consigue su cometido: entretener a través de un sufrimiento constante envuelto por una atmósfera de tensión y terror. Muy difícilmente te aburrirás, pues el ritmo es tan intenso que no te da tiempo a coger aire.

Para orgullo de todos los españoles, el director del film es el catalán Jaume Collet-Serra, responsable de otras películas exitosas como: La casa de cera (2005), La huérfana (2009) y una noche para sobrevivir (2015). El director ha tenido una trayectoria ascendente, y con Infierno azul se consagra como uno de los directores españoles con más proyección internacional.
En esta ocasión, la protagonista de la historia es Nancy (Blake Lively), una joven que trata de superar la pérdida de su madre. Un día, haciendo surf en una playa solitaria se queda atrapada en un islote a sólo cien metros de la costa. El problema consiste en que un enorme tiburón blanco se interpone entre ella y la otra orilla.

La fotografía es la otra gran protagonista. Es un placer ver este tipo de imágenes en la gran pantalla, especialmente sus espectaculares planos aéreos y en el fondo del mar. Les aseguro que tan solo por esto merece la pena ir a ver el film. El responsable de esta fantástica fotografía es Flavio Martínez Labiano (Bones, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, Sin identidad o Non-Stop). El sonido también es digno de aplaudir, pues hace todo más intenso y real. Al igual que la banda sonora, simple, pero efectiva.
Por otra parte, su ajustada duración está más que justificada ya que añadir más minutos la convertiría en un film largo y tedioso dado su sencillo guión. En estos 87 minutos da tiempo más que suficiente para ver un brutal enfrentamiento entre el Tiburón y Nancy.
Llega el momento de hablar de ella, la gran protagonista del film: Blake Lively. Todos sabemos que la elección de la actriz para esta película es principalmente por su espectacular belleza, esto es innegable, pero en esta ocasión, Lively nos demuestra que no solo es una bonita cara con un cuerpo perfecto, sino que también es una buena actriz. Sin duda, me he llevado una grata sorpresa con su correcta interpretación. Por fin la podemos ver en un registro totalmente diferente a lo que nos tiene acostumbrados. En los momentos de mayor sufrimiento me lo ha hecho pasar realmente mal, he sufrido con ella, especialmente cuando está herida, momentos por cierto muy desagradables debido a que las escenas son totalmente explícitas. Como he dicho, defiende su papel muy bien y creo que este film le abrirá más puertas a futuros proyectos importantes.
Algo de lo que abusa el director es recurrir a planos innecesarios que no aportan nada a la historia y lo único que busca es la sensualidad. Me refiero a esos planos del escote, trasero, y demás partes del cuerpo. Me parece estupendo que se potencie el buen físico de la actriz, pero no hace falta esos primeros planos tan constantes. Con verla en bikini y surfeando nos queda claro que es una chica muy bella. Este hecho es algo que ocurre muy frecuentemente en el cine y la televisión, ya que cuando el actor o la actriz están de buen ver se prioriza su cuerpo antes que el nivel interpretativo, pero esta vez la actriz ha sacado sus buenas dotes interpretativas callando así muchas bocas.
La película es de bajo presupuesto (17 millones de dólares), pero apenas se percibe la artificialidad del tiburón a pesar de que han usado la tecnologia CGI. No me puedo olvidar de un personaje muy importante del que seguramente te encariñes, se trata de una gaviota, les aseguro que les robará el corazón… Otro de los aspectos negativos a resaltar es su final, pues todo el realismo que consigue durante el transcurso de la historia lo pierda en el desenlace. No les contaré qué pasa exactamente, pero sí les digo que el final no se lo cree nadie. Es pura ciencia ficción.

En definitiva, nos encontramos ante una buena película de entretenimiento donde no hay cabida para el aburrimiento gracias al buen trabajo del director por conseguir una atmósfera realmente inquietante. Sufrirás junto a la protagonista, pero a la vez disfrutarás de unas bellísimas imágenes. Sin duda, nos encontramos ante la segunda mejor película de tiburones.
Nota: 4 de 5
Lo mejor: Blake Lively, sus momentos de tensión, fotografía
Lo peor: Final demasiado irreal y planos que no aportan nada a la historia.







