Por: Laura Bautista
Fotos: Arcadio Suárez
La Gran Canaria que soñó Néstor tenía en el paisaje su mejor escenario, con trajes típicos que se tejían a mano, con gastronomía canaria en tascas, jardines diseñados y piezas pensadas para ocupar cada espacio. Hace casi un siglo, Néstor Martín-Fernández de la Torre imaginó una Gran Canaria capaz de presentarse al mundo con voz propia, de enamorar al residente y fascinar al visitante.
«Néstor no es un lienzo», afirma Daniel Montesdeoca, director del Museo Néstor. Su legado no cabe en un museo porque nunca fue solo una colección de cuadros, sino una idea de isla que defiende como propia.
«Un pueblo que pierde la identidad no tiene futuro» y por eso la reapertura del Museo Néstor, ya en proceso, trasciende la recuperación de un edificio para rescatar la arquitectura que permanecía oculta bajo décadas de reformas, y que también rescata una manera de mirar Gran Canaria.
El mayor patrimonio de la Isla no es lo que muestra al visitante, sino aquello que la hace irrepetible. Hoy, la Gran Canaria de Néstor vuelve a ser más actual que nunca, llena de vida, de color y de autenticidad, porque, adelantado a su tiempo, imaginó un turismo que tiene la defensa del territorio en el centro y que hoy recupera la fe en las nuevas generaciones, su mejor aliado.
















