Texto y fotos: Javier Cabrera

Logroño es la ciudad con mayor número de obra pública de un escultor canario, Félix Reyes, pero, a su vez, es el artista con una mayor representación de obra pública en la ciudad. Puede pasearse la urbe, en uno u otro sentido, apreciando su trabajo escultórico. Encontramos obra suya tanto en las calles en sí, como en estamentos oficiales e, incluso, en edificios privados, resultado de encargos diversos, bien de la administración, de profesionales o ya de particulares. Ante la imposibilidad de referir todas las obras de carácter público del escultor, nos centraremos en cuatro de ellas por considerarlas esenciales, tanto para la ciudad como en su trayectoria.

Su primera obra pública data del año 1974, el Monumento a la Madre (figura 2), ubicada en los jardines de la calle Pío XII, frente a la antigua estación de autobuses de la ciudad. Fundida en bronce representa a una joven madre con dos niños pequeños. Se trata de una obra de orden académico, si bien ya sugiere la simbología en la que el escultor incidirá en obras posteriores. Dos años después, en 1976, se instala su Monumento a la Familia, ubicada en la zona peatonal de Calvo Sotelo, a ras de suelo y sin peana. Se aprecia el proceso de limpieza en su concepción: pureza de líneas, rotundidad volumétrica y voluntad por dotarla de ligereza. Obra fundida en bronce y tamaño natural. Solo dos años y es patente el avance en la propuesta estilística del escultor.

En el año 2002 le conceden a Félix Reyes el Galardón de las Bellas Artes de la Comunidad de La Rioja, segura consecuencia de ello es el encargo, en 2003, de su Monumento al empresariado riojano. Instalada en una rotonda de la Avenida de Argentina de la ciudad, conforma un conjunto impactante por su contexto y resolución. Obra mixta de gran formato, parte fundida en bronce y parte elaborada en piedra, representa a una mujer desnuda, tamaño natural, que sostiene en sus manos el emblema distintivo empresarial. Flanqueada por dos monolitos de piedra, de tamaño medio, en los que quedan plasmados, en relieve inciso, los trabajos y oficios relativos a la empresa. La propuesta posee lectura de doble alcance y acentúa sus niveles simbólicos: la limpieza de trazo en la piedra describe su funcionalidad, y la rotunda volumetría en la figura femenina se yergue como centralidad en sus contenidos de pureza.

En 2010 se instala en la zona peatonal logroñesa, calle Bretón de los Herreros, su pieza La lectora de Bretón, a pie de calle y fundida en bronce. Se trata de una figura de mujer sedente en actitud plácida, sostiene un libro cerrado entre sus manos y observa recogimiento interior. La postura la tomó el escultor de su esposa, la artista Rosa Castellot, de sus momentos de lectura o descanso. Se observa en ella la importancia capital de la significación simbólica de la mujer, de la imagen femenina en la obra pública, pero, asimismo en la personal, del escultor, quien la ubica en el cenit de su trabajo no solo escultórico, también de trascendencia humana y ontológica. 

Situados ante un plano de la capital riojana y señalados los hitos urbanos donde se ubican las diversas obras del escultor, sorprende cómo, partiendo del Rectorado de su Universidad y llegando al otro extremo casi de la ciudad, la parroquia del Espíritu Santo, o a la inversa, se establece un recorrido por la urbe con un itinerario puramente artístico de la mano del escultor canario Félix Reyes, quien establecido en Logroño en 1975 por razones laborales, ha completado su vida artística y docente, familiar y sobre todo humana, en la Región; siendo sobradamente reconocido como un escultor de la, uno más de los suyos.