Por: Nataly Díaz
Fotos: Saioa Arellano
A Coruña tiene la suerte de presumir de una personalidad difícil de encontrar en otro lugar. Sus sobrenombres, conquistados con el paso de los siglos, son el mejor reflejo de su historia, de su carácter y de todo aquello que la hace única.
HERCULINA
Empezamos por su primer apellido. Y no podía ser otro. Basta acercarnos a la Torre de Hércules para entender por qué A Coruña lo lleva con tanto orgullo. El faro romano en funcionamiento más antiguo del mundo se alza frente al Atlántico desde hace casi dos mil años, guiando a los navegantes y dando la bienvenida a quienes llegan a la ciudad.
Subimos hasta lo más alto y el esfuerzo tiene su recompensa. El océano parece infinito y el perfil de A Coruña se dibuja a nuestros pies. Es uno de esos lugares en los que apetece detenerse unos minutos, respirar hondo y simplemente observar.
La historia hace el resto. La leyenda cuenta que Hércules derrotó aquí A Coruña tiene historia, mitos y leyendas. Y basta recorrer sus calles para descubrir que todas siguen muy presentes al gigante Gerión y levantó la torre sobre el lugar donde enterró su cabeza. Mito o realidad, cuesta imaginar un escenario mejor para comenzar el viaje.
MARINERA
Descubierto el primero, vamos a por el segundo de sus apellidos. Y aquí no hace falta buscar demasiado. En A Coruña el mar aparece casi a cada paso. Nos acompaña mientras recorremos el paseo marítimo, uno de los más largos de Europa, que se cuela entre las playas de Riazor y Orzán, siempre sin perder de vista el Atlántico. Seguimos hasta el puerto, donde pesqueros, veleros y cruceros comparten espacio mientras el ir y venir de las embarcaciones nos recuerda que esta relación con el océano sigue tan viva como hace siglos.
Y, como suele ocurrir junto al mar, llega un momento en el que el paseo despierta el apetito. Nos sentamos a la mesa y dejamos que el producto haga el resto. Marisco recién llegado de la lonja, pescados del Atlántico, pulpo o una buena empanada gallega. Porque, si algo demuestra A Coruña, es que el mar no solo define su paisaje, también está presente en su gastronomía.
DE CRISTAL
Pero si hay una imagen capaz de distinguir a la ciudad a simple vista es la de la avenida de la Marina. Y es aquí donde entendemos su tercer apellido. Pasear frente al puerto es hacerlo junto a una sucesión de fachadas que parecen jugar con la luz del Atlántico. Nacidas para resguardar las viviendas del viento y la lluvia sin perder luminosidad, terminaron convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de A Coruña.
No es difícil entender por qué A Coruña recibe el sobrenombre de Ciudad de Cristal. Cuando el sol se refleja sobre sus ventanales, la fachada marítima adquiere un brillo único que convierte este rincón en una de las estampas más fotografiadas de Galicia.
¿Y SI TUVIERA UN CUARTO APELLIDO?
Si A Coruña tuviera un cuarto apellido, probablemente sería heroica. Se lo debe a María Pita, la mujer que se convirtió en el símbolo de la resistencia durante el ataque de la Armada inglesa en 1589. Tras la muerte de su marido, se enfrentó a un oficial inglés, le arrebató el estandarte y animó a los coruñeses a continuar la defensa de la ciudad. Su gesto levantó la moral de los defensores y fue decisivo para frenar el avance enemigo. Hoy, una estatua y la plaza que lleva su nombre mantienen vivo el recuerdo de una de las grandes heroínas de la historia de España.













