Texto Román Delgado*
Fotos Juan Carlos Moreno

Es lo nunca antes visto en todo su potencial; es espacio natural protegido que corona y da alma plena a La Gomera; es seña de identidad y naturaleza llamada laurisilva en su estado clímax; es recuerdo de un pasado muy muy lejano que, por fortuna casi divina, se conserva en las mejores condiciones solo en la Isla Colombina; es corazón, pulmón y casi todo en esa isla canaria; es enseñanza colmada de magia verde, nube, agua y vida natural… Y también es una oportunidad para hacernos mejores.

Pero sobre todo el Parque Nacional de Garajonay es un lugar inigualable en el mundo que está abierto al disfrute de los demás, siempre con orden y asumiendo los mejores modales de conservación por los que en él transitan.

Garajonay representa todo eso y además se lo regala a la sociedad, a través de estancias controladas en el propio medio físico (centro de visitantes, senderos, divulgación en campo…), del conocimiento obtenido gracias a la gestión del parque nacional y de todo un sinfín de valores, descubrimientos y aspectos muy valiosos para el desarrollo de las personas, en especial de las nuevas generaciones, y la conservación de la naturaleza en equilibrio ecológico.

Este parque nacional fue declarado por ley estatal el 25 de marzo de 1981. Luego, a esa protección nacional sumó en 1986 la internacional Patrimonio Mundial de la Humanidad, concedida por la Unesco. El Parque Nacional de Garajonay, también firmante de la Carta Europea de Turismo Sostenible, está considerado con todos los méritos uno de los lugares donde la laurisilva se conserva en mejor estado y, por ello, se puede decir que representa un museo vivo del Terciario, del bosque que en esa era fue frecuente en la zona mediterránea y el norte de África.

Eso, nada menos, es justo lo que se puede apreciar en las 3984 hectáreas del parque nacional gomero, casi una novena parte de la extensión total de la Isla (con 36 980). En este espacio natural, hay numerosos endemismos de especies vegetales de aquella época, lo que lo convierten en un bosque subtropical aislado en el tiempo.

En la actualidad, en el parque se han contabilizado 3363 especies, de las que 2099 corresponden a flora y 1264 a fauna. Además, Garajonay conserva 881 especies endémicas, de las que 266 son únicas de La Gomera, 512 tienen presencia en otras islas de Canarias y las 103 restantes son endémicas de la Macaronesia (los archipiélagos de Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde).

En la fauna, los endemismos más conocidos son las palomas de la laurisilva, tanto la rabiche como la turqué; varios tipos de murciélagos y numerosas especies de invertebrados, que alcanzan hasta doscientas veinte. Especial relevancia tienen entre toda esta riqueza natural las cuarenta y cinco especies amenazadas (treinta y dos de flora y trece de fauna), en las que el personal del parque trabaja para conseguir su conservación y evitar su extinción. Esto explica, entre otras causas, que una de las actividades autorizadas en Garajonay sea la investigación.

Las especies exóticas proceden de terrenos privados anexos o son transportadas por humanos y animales. No tienen predadores naturales y por ello avanzan. El parque también produce plantas raras: se hallan en peligro de extinción y las reproduce en vivero.

La propia gestión del parque nacional incluye, en su equipo de seguimiento ecológico, el estudio o seguimiento de parámetros que son claves para el equilibrio del espacio, entre los que están el meteorológico, con el análisis de la captación de agua de niebla por el bosque; el hidrológico, sobre el estado de los caudales en cuencas diferentes, y el rastreo y censo de flora vascular, para mejorar su conocimiento, con especial atención a las especies amenazadas.

A esos ámbitos, se unen cuatro más: el trabajo de inventario de parcelas de nivel detallado; los inventarios de zonas de restauración posincendio y exóticas invasoras, para la restauración ecológica de las áreas quemadas en el gran incendio de 2012, y el seguimiento fenológico de lepidópteros y del estado fitosanitario.

La dirección del parque nacional completa esas distintas actuaciones vinculadas a la protección y conservación del medio natural de Garajonay con otras no menos decisivas. Son las relacionadas con la educación ambiental, centrada en las nuevas generaciones, y con la información, formación y divulgación sobre este espacio protegido, servicios para los visitantes y la población local.

Para el desarrollo de esos fines, se halla, en primer lugar, el centro de visitantes de Juego de Bolas, una instalación que dispone de zona de recepción e información al visitante, sala de exposición interpretativa, museo de etnografía, sala de audiovisuales, patios y jardines… El segundo medio es la zona recreativa de Laguna Grande, a la vez centro de información. Punto neurálgico en la visita a Garajonay, programa senderos interpretativos.

En la «selva de tinieblas»

El Parque Nacional de Garajonay es el quinto más visitado de España. En 2024 recibió 1 352 100 personas. Las que lo frecuentan suelen venir a caminar y a desconectar. Para eso, hay una red de senderos solo peatonal con 35,8 kilómetros. Esta tiene dieciocho rutas, señalizadas y balizadas e integradas en el sistema insular. Son circulares y lineales, audioguiadas y autoguiadas, adaptadas según dificultades, y muestran los ecosistemas del parque. Existe una oferta amplia para las personas que deseen disfrutar de esta «selva de nieblas».

**Documentación para el reportaje aportada por Bernabé Gutiérrez, director del Parque Nacional de Garajonay.