Texto: Raquel Álvarez

Foto: Alejandro Barrosa (Acfi Press)

Vídeo: Roberto Medina (Acfi Press)

En esta edición de Binter Inside, conocemos a Jorge Alberto Trujillo Mateos, Técnico de Motores de la Flota ATR en SAT, quien nos acerca a la labor especializada que realiza en el mantenimiento y seguimiento de uno de los componentes más críticos de las aeronaves de Binter. 

¿Cómo entró a formar parte del grupo Binter?

Fue en el año 2022. Justo acababa de terminar la carrera de ingeniería aeronáutica, vi una oferta de empleo, me presenté y entré en ATAVIS, que se dedica a suministrar y procurar piezas aeronáuticas para los aviones. Me dedicaba a la gestión de reparaciones de motores y trenes de aterrizaje de la flota. Al año siguiente pasé al puesto más técnico que ocupo hasta hoy.

¿En qué consiste su día a día?

En monitorizar la salud de los motores y gestionar la aeronavegabilidad, que es lo que define que un avión o un componente aeronáutico esté apto para volar.

También se prepara para ser piloto, ¿dónde, ¿cómo o quién le despertó la pasión por los aviones?

Siempre me ha gustado la aviación. A los quince años viví una experiencia que me hizo decir: «Yo quiero ser piloto». En un vuelo de Madrid a Gran Canaria, mi madre le pidió al comandante si podía entrar a la cabina. Y fue una experiencia especial, inolvidable; en ese momento decidí que quería ser piloto. Vi cómo las islas emergían del mar de nubes, cómo descendíamos hasta la pista con tanta fineza que me enamoró realmente la profesión. A los poquitos meses de empezar en Binter, empecé la formación de piloto comercial y actualmente estoy en el proceso de selección para Binter Airlines para el avión Embraer.

Cuando haga su primer vuelo, ¿de quién se acordará?

Pues realmente le tengo un cariño especial a mi abuelo, porque él fue quien me llevó por primera vez al aeroclub y ahí fue donde empezó realmente a hacerse realidad la chispa de convertirme en piloto.

En su vida privada has desarrollado una afición por las artes escénicas. ¿De dónde le viene?

Siempre he sentido un magnetismo hacia el teatro. Me gusta la idea de interpretar un papel distinto a como soy, con otra psique, y hacer reír a otras personas con mi voz y mi cuerpo, hacer sentir emociones. Hice El retrato de Dorian Gray y ahora estamos con la escritura de un guion, una adaptación de la obra La soga, inspirada en la película de la de Alfred Hitchcock.

¿Usted también ha participado en el concurso de talentos de Binter?

El primer año me apunté pensando que era un karaoke y me encontré un escenario enorme. Interpreté New York, New York, de Frank Sinatra. Y, a partir de ahí, he participado todas las Navidades.

¿Un mensaje final?

Tengo un lema personal y dice que la vida es demasiado larga para dedicarse solo a una cosa y demasiado corta como para no hacer nada. En Binter puedo decir que estoy absolutamente agradecido, primero, por permitirme vivir de lo que de verdad me apasiona, que es la aviación, por confiar en la gente joven que salimos de una carrera sin experiencia para aprender y crecer dentro de la empresa; y segundo, en mi caso, por hacer posible que seamos capaces de llevar a cabo inquietudes más allá de lo laboral.