Texto: Carmen Pulido
Fotos: Ayuntamiento de Badajoz / Esteban de Peralta
Badajoz en verano es ideal para pasar unas vacaciones diferentes, en familia, conociendo una ciudad que se enciende desde julio hasta agosto y aprecia el estilo de vida nocturno con múltiples actividades veraniegas; conciertos de música en vivo en la plaza Alta; paseos para observar las estrellas, sobre todo las perseidas, en sus cielos limpios, abiertos, en el fuerte de San Cristóbal; admirar la Alcazaba y otros monumentos emblemáticos; y sentir la calidez de sus gentes, que se impregna en cada experiencia vital de conocer Badajoz, la Ciudad Encendida…, placer de dioses.
Este hecho estival que se ha mantenido en el tiempo reúne a visitantes curiosos, ávidos de nuevas vivencias en sus vacaciones, ya que es un programa de actividades culturales que combina el patrimonio humano e histórico de la ciudad, desarrollando un turismo centrado en las emociones del invitado tanto local como foráneo.
Su rica gastronomía acompaña las veladas, en las que se pueden saborear nuevas creaciones culinarias, los platos familiares tradicionales y la fusión que conlleva disfrutar de una gran capital.
Todas las noches son especiales, divertidas y a veces solo contemplativas, lo cual evidencia las sensaciones que despierta Badajoz paso a paso, su estilo de vida tranquilo, el contacto con la naturaleza, con una sociedad acogedora desde el principio, donde siempre falta tiempo para profundizar o documentarnos más a fondo sobre los detalles de una ciudad que encanta por su franqueza.















