Texto: Karl McLaughlin
Fotos: Adobe Stock
La inclusión de Llerena en la red de Los pueblos más bonitos de España, sitios de gran belleza que destilan historia y cultura, y donde la tradición envuelve al viajero, no es fruto de la casualidad.
La monumental ciudad fue declarada conjunto histórico-artístico en 1966. Sus palacios, casas señoriales, iglesias, conventos, calles y plazas están repletos de fascinantes historias que la localidad está ansiosa por contar a cada visitante.
Paseando sin prisas por sus calles, podemos descubrir las huellas que dejaron en Extremadura las culturas islámica y hebrea y sumergirnos en el corazón del Barroco español. No hay que olvidar que, en su época de esplendor (finales del siglo XVI), fue el segundo mayor núcleo poblacional de Extremadura, detrás de Badajoz capital.
Su emblemática plaza de España, en la actualidad el centro neurálgico de la vida local, fue escenario durante siglos de todo tipo de actividades públicas y religiosas, desde mercados y procesiones hasta fiestas de toros e incluso autos de fe (el Tribunal de la Inquisición, establecido en Llerena hacia 1508, fue uno de los más importantes del país).
En ella podemos contemplar una excelente muestra de la arquitectura religiosa de la ciudad, como la iglesia de Nuestra Señora de la Granada. Fundada a finales del siglo XIV, este templo llama la atención por su inusual combinación de estilos. Presenta una fachada principal formada por dos niveles, uno de estilo barroco y otro mudéjar, y una torre de cinco cuerpos rematada con una artística giralda.
La iglesia recibe no solo a visitantes humanos, sino también, desde principios de primavera, varias familias de cigüeñas que anidan en su llamativa torre y en los tejados cercanos.
Una ruta a pie por Llerena nos invita a descubrir innumerables edificios de gran interés histórico-religioso, entre ellos la iglesia de Santiago Apóstol, de estilo gótico tardío hispanoflamenco. Esta iglesia acaparó los titulares locales hace no mucho al descubrirse, tras la restauración del retablo, unos frescos excepcionales que datan de principios del siglo XVI.
También merece una visita el convento de Santa Clara por ser el único de los ocho con los que contaba Llerena que se conserva con su función original y mantiene la tradición de la elaboración a mano de exquisitos dulces de todo tipo.
Otras imprescindibles paradas en nuestra ruta incluyen palacios como el Maestral o el de los Zapata, construido en el siglo XVI; las puertas de Montemolín y de Villagarcía; y los restos del recinto amurallado.
Llerena es destino para los amantes del arte. De uno de los pintores de mayor prestigio del Siglo de Oro español, Francisco de Zurbarán (1598-1664), puede admirarse su Cristo muerto en la cruz, que se conserva en la iglesia mayor. Y una contemporánea de Zurbarán, Catalina Clara Ramírez de Guzmán (1618-1684), adquirió considerable fama dentro y fuera de Extremadura por sus ingeniosos versos, con ecos de Quevedo.
CÓMO LLEGAR
Desde el aeropuerto de Badajoz, se sigue la autovía A-5 y después la EX-300 hasta Almendralejo. A continuación, se toma la A-66 dirección sur y, al llegar a Zafra, el desvío por la N-432, que nos lleva directamente a Llerena pasando por Usagre y Villagarcía de la Torre. También existe línea de autobús (ALSA) desde la ciudad de Badajoz.












