Texto: Rafa Turnes
Fotos: Álvaro Alonso / Adobe Stock
Comerse un bocadillo de calamares en el entorno de la plaza Mayor de Madrid es una tradición, y tiene que hacerlo quien venga de visita a la ciudad. Una ciudad sin mar que desde los años cincuenta del siglo pasado mantiene esta seña de identidad, toda una greguería. Pero es que en Madrid puede disfrutar del mejor pescado, marisco, carne, un cachopo que se podría comer en un restaurante en Asturias, la comida vegana más puntera, el sushi más delicado y, por qué no, de postre, lo que quiera. Si a la oferta gastronómica le añadimos las historias que podrían contar sus puentes y edificios, la diversidad cultural y de ocio diurno y nocturno, todo ello unido al ritmo trepidante que reina siempre en las calles, es difícil resistirse a visitarla y disfrutarla hasta la madrugada.
Madrid es la ciudad de España que más turistas recibe al año, más de diez millones de visitantes. Le siguen Barcelona (ocho millones anuales), Sevilla, Palma de Mallorca y Valencia. Así lo indica el Instituto Nacional de Estadística (INE) y, sobre todo, el movimiento de personas llegadas de todas las partes del mundo que puede encontrar en las colas para acceder a los grandes museos o en un simple paseo por la Gran Vía. La capital del país ha visto cómo las cifras de visitantes se han disparado en los últimos años.
El año se abre en la ciudad con una de sus grandes citas, una feria que aglutina y atrae a miles de personas y cientos de países. La Feria Internacional de Turismo (Fitur) se celebra en el Campo de las Naciones desde 1981 y se ha convertido en un referente mundial para la promoción del turismo. Participan todas las comunidades autónomas, ayuntamientos, un total de 156 países (según datos de 2025) y 9500 empresas que exponen sus promociones en 884 estands. En 2026, como es habitual, se celebrará a finales de este mes, entre el 21 y el 25 de enero.
Entre los grandes eventos que destacan, además de Fitur, nos encontramos con la Fashion Week (en febrero y septiembre), que atrae a las últimas tendencias de moda nacionales e internacionales; Madrid Design Festival (febrero-marzo), dedicada al mundo del diseño; la Feria Internacional de Arte Contemporáneo –Arco– (en marzo); la Feria del Libro (mayo-junio), a la acuden las grandes figuras del mundo literario en pleno parque del Retiro; o Sicur, una feria dedicada al mundo de la seguridad que expone las últimas novedades del sector y que interesa tanto a empresas privadas como al sector público.
El famoso bocadillo de calamares se lo puede encontrar en cualquier bar, ya sea reinterpretado por la nueva cocina o en su versión clásica. Pero si lo que queremos es una experiencia gastronómica, en este momento hay treinta y dos restaurantes con estrellas Michelin dedicados a la cocina de vanguardia. Es imprescindible viajar con la reserva confirmada y disponer de unas cuantas horas para disfrutar de un menú degustación de los que ofrecen en estas mesas. Acuda sin expectativas, déjese llevar.
Las últimas tendencias de moda de alta costura, siempre en el barrio de Salamanca, y el outfit de vanguardia, en las tiendas del entorno de la calle Fuencarral y Chueca. Los domingos suelen comenzar en el Rastro, con mayúscula, porque vale la pena el paseo por el barrio de La Latina y rastrear la ropa vintage y antigüedades que ofrecen sus tiendas y puestos; el ambiente es de lo más cosmopolita. El Mercado de San Miguel, donde picar o comer auténticas delicias, está a diez minutos andando.
El único problema de Madrid es que le lleva de un sitio a otro sin que se dé cuenta y la habitación de hotel suele usarse para dormir unas horas. Consumido el desayuno, es inevitable volver a sus calles y seguir dando pasos y más pasos, recorriendo bares, tiendas, salas presididas por los fusilamientos del Dos de Mayo de Goya o un Velázquez cualquiera. Pretender conocer la ciudad en un fin de semana es un imposible y eso es lo que le hace volver. A Madrid viene mucho turista extranjero, pero también llegan visitantes de todas las regiones del país y de los pueblos y ciudades de la Comunidad. Por eso, si no es por unos o por otros, es una ciudad que no duerme nunca.














