Ana Isabel Brito Alemán, de veintisiete años y de Santa Cruz de Tenerife, trabaja como administrativa del PRE en GAIC. Ella es la protagonista de Binter Inside agosto.
¿Cómo llegó a Binter?
Vi una oferta en la que buscaban administrativos, postulé, me hicieron las entrevistas pertinentes y aquí llevo ya un año.
¿Qué aporta a la compañía?
Pues yo creo que aporto ideas desde una perspectiva joven. Esta es una empresa que escucha mucho las nuevas ideas de sus trabajadores.
En su vida privada ha desarrollado una carrera literaria muy interesante. ¿Cómo comenzó?
Lo traía un poco de casa, porque siempre he visto a mi padre leer. Siempre me han intentado inculcar que se lea. He tenido mis libritos acordes a cada edad. Me llevaban a muchas ferias del libro. Mi madre también escribía poesía.
¿Cómo pasa de ser lectora a escribir?
Por un punto de necesidad. Sentía que leer no era suficiente y que quería inventar mis propios cuentitos.
A los dieciséis escribe su primera novela, que se publica solo con diecinueve años. ¿Cómo sucedió?
Era fantasía juvenil, básicamente lo que más consumía con esa edad. Le di a leer el borrador a un par de personas de mi entorno que me dijeron que les gustaba y que creían que tenía calidad para publicar. Va de una chica que tiene un mal día y justo esa noche escucha que han asesinado a su abuela y la policía sospecha de ella.
En estos diez años han pasado de su primera novela a hoy, ¿cómo ha sido su evolución literaria y qué está preparando?
He pasado por diferentes etapas. Empecé con los clásicos de la literatura española e inglesa y acabé en el terror, que es donde estoy ahora.
¿La realidad siempre supera a la ficción?
Yo diría que sí. Prefiero seguir anclada en el terror de ficción, porque hay cosas que pasan en este mundo que superan a la ficción con creces.
¿Puede adelantarnos algo de su próximo trabajo?
Es de terror, pero también tiene mucha reflexión. Hablo sobre el egoísmo del ser humano, con unos personajes grises. No es que sean malos, sino que actúan así por egoísmo o por circunstancias de la vida de cada uno.
¿Y cómo hacemos para ser menos egoístas?
Va en la naturaleza del ser humano ser egoísta. Tienes que responsabilizarte y ser consciente del peso de tus acciones, no solamente pensar en «voy a tomar esta acción por mi beneficio propio». Propongo trabajar un poco más la empatía y el bien común, no solamente el individuo. Trabajar en el éxito individual es el camino fácil, es más fácil pisar a otro y empujarlo. Es la vía más fácil siempre, pero no es la correcta.






