Texto: Román Delgado y Juan Manuel Pardellas

Carla Antonelli, actriz trans, activista de los derechos de los colectivos LGTBI+ y ahora senadora (Güímar, 1959), asegura que “jamás nadie se podía imaginar” lo que cuenta en su libro de memorias La mujer volcán. “He hecho un desnudo integral”, asegura en esta entrevista, donde advierte contra los bulos, el odio creciente y reivindica el valor de la buena política.

¿Es consciente de la carga histórica que ya comparte con las generaciones futuras en la necesidad de la defensa integral de la igualdad?

No me pesa. Cuando miras hacia atrás, sientes que todo ha merecido la pena.

¿Cómo interpreta la creciente desafección hacia la clase política en general?

La desafección es desconexión. Falta comunicación, contar mejor lo que se está haciendo y diferenciar claramente que todos los políticos no son iguales. Hay quienes están interesados en aplicar aquel dicho de hace años de «que caiga España, que ya la levantaremos nosotros» y trabajan para socavar los principios de la democracia. Debemos hacer una profunda autocrítica, estudiar las causas y, también, no perder de vista quiénes lo están haciendo bien.

El odio y la desinformación tuvieron, entre otros colectivos, a los transexuales en su punto de mira. Sin embargo, ahora los bulos todo lo contaminan. ¿Cómo propone combatir este fenómeno?

Los bulos son muy destructivos, tumban gobiernos y resquebrajan el mundo, son muy peligrosos. El ejemplo más reciente ha sido la dana y la espiral de bulos que no se ha podido contener, dejando de lado a las víctimas. Las personas trans siempre hemos tenido una diana en la frente y su estrategia es tan antigua como el hilo negro. ¿Cómo combatirlos? Con información y una legislación que evite muertes, muertes reales generadas por bulos, como ya hemos visto en los Estados Unidos. 

En el libro expone caminos muy muy difíciles. ¿Cómo ha hallado la energía necesaria para la defensa de los colectivos LTGBI+?

Tu cerebro actúa, de forma consciente o inconsciente. Me convertí en una persona resiliente sin saberlo hasta muchos años después. El odio no puede quedarse habitando en ti. Todo el espacio que ocupa el odio se lo hurta a tu propia felicidad y existencia. 

¿Cuál es el mensaje, qué idea, considera que es clave que sea interpretada y bien entendida por los más jóvenes para que esta lucha no decaiga?

Recordemos nuestra propia historia, no olvidar de dónde venimos, porque nada está ganado y todo es susceptible de involucionar. Debemos seguir dibujando un futuro esperanzador.

¿En qué le ha ayudado la acción política en esa lucha?

Todo suma. El activismo, la conquista de los derechos sociales, nace en las calles, pero se hace efectiva en los parlamentos. De otra forma hubiera sido imposible alcanzar leyes como las del matrimonio igualitario, el divorcio o el aborto, entonces una quimera y ahora una realidad.

 Este libro, en el que vuelca su vida, ¿qué cuenta de los momentos clave que han sido esenciales en la configuración de la Carla Antonelli que es usted hoy?

Este libro fue un desnudo integral. Son unas memorias contadas desde la infancia en adelante, llenas de depredadores sexuales, violencia machista, desarraigos familiares y mi relación con mi madre. Ella significa la imagen de cambio de este país, desde los campos de concentración como los de Tefía (Fuerteventura) a la conquista de los derechos civiles. Es una historia de superación, de caerse y volverse a levantar. Quien crea que sabía todo de mí se va a impresionar.

Los expertos detectan un crecimiento de comportamientos machistas y de odio a colectivos como los trans en la población más joven. ¿Cómo frenarlo?

Tenemos unos altavoces muy peligrosos que están usando los radicales, con apoyo de grupos más mayoritarios, incluso en el Senado y el Congreso se han lanzado mensajes de odio contra las personas LGTBI+. Los jóvenes son esponjas y el índice de agresiones ha aumentado. Hace falta información y pedagogía desde la infancia. Pedagogía del respeto a la diversidad. Ser trans no es un virus, ni se contagia. Y debemos crear conciencia del respeto a la diversidad.