Un día habrá una isla
que no sea silencio amordazado.
Que me entierren en ella,
donde mi libertad dé sus rumores
a todos los que pisen sus orillas.
Solo no estoy. Están conmigo siempre
horizontes y manos de esperanza,
aquellos que no cesan
de mirarse la cara en sus heridas,
aquellos que no pierden
el corazón y el rumbo en las tormentas,
los que lloran de rabia
y se tragan el tiempo en carne viva.
Y cuando mis palabras se liberen
del combate en que muero y en que vivo
la alegría del mar le pido a todos
cuantos partan su pan en esa isla
que no sea silencio amordazado.

Este poema, titulado «Un día habrá una isla», es uno entre muchos de Pedro García Cabrera que reflejan perfectamente su compromiso con sus ideales, los cuales nunca cambió ni ocultó. Publicado en 1968, durante la opresión del franquismo, este poema ejemplifica su actitud rebelde. Una actitud que le causó numerosos problemas a lo largo de su vida, especialmente con el régimen, que lo encarceló en varias ocasiones. Ninguna fuerza pudo silenciar sus ideas.

A lo largo de su extenso poemario, García Cabrera aborda temas tan diversos como el amor, la libertad y la colaboración entre las personas. Defendió fervientemente el regionalismo canario y plasmó un marcado estilo surrealista en toda su obra.

Nacido en La Gomera, se trasladó con su familia a Tenerife a los diez años. En La Laguna, estudió Bachillerato y Magisterio, además de iniciar la carrera de Ciencias Químicas. A la temprana edad de quince años, García Cabrera comenzó a publicar sus poemas, primero en la revista La Voz de Junonia y luego en el periódico La Gaceta de Tenerife. Esto marcó el inicio de un periodo prolífico en el que alternó sus publicaciones en diarios y revistas, además de producir una veintena de libros. Destacó en la revista Hespérides, formada por otros jóvenes escritores.

Su ideología socialista –se afilió al PSOE en 1931– estuvo presente desde los inicios de su carrera poética. Como concejal por Santa Cruz de Tenerife y consejero por el Cabildo de Tenerife, siempre mostró interés en políticas sociales para mejorar la situación del pueblo canario. Su actividad política cesó tras el golpe de Estado en 1936, momento en que fue detenido y llevado a un campo de concentración en el Sáhara. Logró escapar hasta la colonia francesa de Senegal y regresó a España para luchar en el bando republicano. Sin embargo, en 1939 Cabrera fue nuevamente detenido y enviado a prisión, donde permaneció siete años, en los que no dejó de escribir.

Pedro García Cabrera es considerado uno de los escritores más destacados de la guerra civil, especialmente en Canarias. Al igual que muchos de su generación, se aproximó a las vanguardias literarias, como el posmodernismo, el surrealismo y la poesía social. Mantuvo un firme compromiso político durante la guerra civil y la era del franquismo.

La inconfundible fusión de vanguardia y la firme defensa de sus ideales socialistas en el estilo de García Cabrera ha llevado a numerosos investigadores contemporáneos a afirmar que este poeta pertenece indiscutiblemente a la Generación del 27. Este grupo es, sin lugar a dudas, considerado como la mejor generación de escritores del siglo XX en España.

La obra de García Cabrera trascendió las fronteras de Canarias gracias a la revista Gaceta de Arte, pionera del surrealismo y otras vanguardias en la región, y una de las primeras en España. El interés de García Lorca por esta revista contribuyó a difundir los escritos de García Cabrera, así como los de otros autores canarios como Domingo Pérez Minik, entre otros, junto con críticas y obras pictóricas de Eduardo Westerdahl.

Después de la muerte de Franco, Pedro García Cabrera experimentó una transformación notable al pasar de ser un marginado del régimen a convertirse en un símbolo de la resistencia y del anhelo por la libertad que se había perdido durante casi cuatro décadas de dictadura. Su devoción por la escritura fue tan intensa que nunca cesó en su labor hasta su fallecimiento en Santa Cruz de Tenerife en 1981. 

A su legado literario se suma una notable bibliografía, con algunas obras publicadas de manera póstuma después de décadas de censura franquista. Actualmente, la Fundación Pedro García Cabrera desempeña un papel crucial al conservar la memoria de este destacado poeta canario. Además, promueve la investigación y el conocimiento en diversos campos culturales, económicos, políticos, medioambientales y científicos, especialmente en Canarias, a través de cursos, conferencias, exposiciones y otras actividades culturales.

El Gobierno de Canarias conmemoró su memoria a través de diversos homenajes a su figura y al dedicarle a él el día de las letras canarias de 2012. 

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