Por Álvaro Morales

Fotografías por Solecker

Pueden acceder vehículos normales y no conviene ir rápido por la erosión y por deferencia al que nos topemos enfrente o nos siga detrás, pero bajar o subir por el barranco del Asno o Tasartico y llegar a la playa del mismo nombre, en el espectacular suroeste de Gran Canaria, repleto de cauces y cimas marcadoras, haría las delicias de los amantes de los 4×4 si hubiese pruebas similares al Dakar. Tras 15 o 20 minutos de descenso por un barranco rodeado de fincas, invernaderos y variopintos terrenos, alcanzaremos una cala de largas dimensiones y mayoritariamente de callaos que, sin embargo, regala un agradecido baño atlántico, siempre que la fuerza oceánica lo aconseje. Por lo demás, el lugar es perfecto también para dejar el coche en el pueblito de Tasartico, en el municipio de San Nicolás de Tolentino (o La Aldea), y hacer senderismo con el relajante y salado final del mar y con otras muchas alternativas por la zona para caminar o pararse y admirar el paisaje.

Ocurre en la zona central y otras partes de la Isla, pero el noroeste y el suroeste de Gran Canaria resultan espectaculares e inolvidables por sus barrancos y su geografía accidentada. Una orografía que regala profundos cauces que acaban en diversas playas vírgenes y paradisíacas, como la de Güi Güi. La que detallaremos en estas líneas no destaca por su fina arena, pero sus restantes encantos no desmerecen la oferta de esta zona y, además, resulta bastante particular, ya que permite llegar con el vehículo hasta sus considerables dimensiones y su callao salpicado por un Atlántico que, aunque siempre con la cautela que recomendamos en cada reportaje, suele ofrecer muchos días un mar tranquilo y, por tanto, baños relajantes y aliviadores tras el considerable recorrido. El nombre popular de la cala resulta difícil de olvidar (playa del Asno), aunque también se le conoce por playa de Tasartico (en la parte izquierda) y Descojonado (a la derecha). Se accede a ella por una vía de tierra que sigue todo el cauce del barranco de Tasartico y pertenece al siempre sorprendente y lleno de contrastes municipio de San Nicolás de Tolentino, conocido popularmente como La Aldea.

Para llegar a esta playa, generalmente sin mucha gente, debemos alcanzar la carretera GC-200, bien bajando desde La Aldea, subiendo desde Mogán o enlazando por las vías del centro de la Isla GC-210 o GC-605. Si lo hacemos desde el casco de San Nicolás de Tolentino, pasaremos pronto por zonas como El Hoyo y acabaremos encontrándonos con el espectacular mirador de Tasartico en la propia GC-200. Aquí deberemos girar a la derecha y bajar por la GC-204, que nos llevará, primero, al pequeño pueblo de Casas Blancas y, luego, al de Tasartico. En caso de venir desde el Sur, desde el casco de Mogán, pasaremos por zonas como Los Almácigos o Veneguera, veremos desde arriba enclaves como Tasarte y acabaremos en el mismo enlace del mirador de Tasartico, por lo que deberemos girar a la izquierda y bajar por esa GC-204. Ya en Tasartico, nos resultará relativamente fácil (con un mapa, GPS, deducción lógica y de orientación o simplemente preguntando) llegar hasta el cauce del barranco y la vía de tierra que lleva a la playa.

Lo bueno de esta bajada es que, en realidad, nos da la sensación de auténtica excursión y aumenta así las ganas del chapuzón en la cala, por mucho callao o piedra pequeña que nos topemos al alcanzar el destino. Numerosas fincas, pequeños terrenos cultivados y otros baldíos, así como invernaderos de diversas dimensiones, nos dejarán claro que buena parte de los propietarios de estas tierras se las curran de verdad en una zona, generalmente, marcada por el secano y el sol, aunque con valles y rincones de gran belleza y casi más bien dignos del término oasis. El recorrido no es precisamente corto, si bien dependerá de lo rápido que se baje. Eso sí, por la tierra de la pista, por el polvo que se levanta, por los pequeños baches que forma el viento y que tan molestos son, no conviene ir muy rápido salvo que se disponga de un 4×4, pues la vía es ideal para esos vehículos. No obstante, recuerde que siempre habrá alguien que pueda subir o que vaya detrás y que no le gustará toparse con su huella en forma de polvo, aparte de que la erosión que se crea es considerable. Tras 10, 15 o 20 minutos (depende de cada cual), llegaremos a la playa, pasando muy poco antes por el camping de Tasartico.

Aparcar resultará relativamente fácil, pues hay varios sitios (no marcados), salvo que la casualidad multiplique en exceso a los visitantes de ese día. Como comprobaremos pronto, la playa es de callaos, pero de grandes dimensiones. Con mar en buen estado y bajamar, puede que nos topemos con alguna zona con grava más pequeña o, incluso, algo de arena, pero aquí no engañamos: es de callaos y bañarse no resulta muy fácil al tener que caminar por las piedras. Sin embargo, una vez que se alcanza el agua, el chapuzón se convierte en un verdadero regalo. A la izquierda, el acantilado se acerca mucho más al Atlántico y, tras una barrera natural de roca, la playa se extiende mucho más, aunque la zona más usada es la situada enfrente de la vía y de los aparcamientos. La roca rojiza de las montañas y el acantilado le dan un toque característico a esta cala que se repite en otras de la zona, con largos cauces de barrancos, como la de Tasarte o Veneguera, si bien hay otras a las que solo se accede caminando o por mar, como la de Güi Güi. Un conjunto de playas que forman parte de esa selecta y salvaje lista de este trozo de Gran Canaria, muy apreciado por los que buscan otra cosa.

DETALLES:

Ubicación: en el sur de Gran Canaria, en el cauce del barranco de Tasartico, en el municipio de San Nicolás de Tolentino (o La Aldea).

Socorristas: no.

Playa surfista: no habitualmente.

Restaurantes: no.

Baños: no.