Por Aarón Rodríguez González

Fotografías por Lilia Ana Ramos

Hace 3000 años, la vetusta y escarpada isla de Gran Canaria recibió uno de los últimos retoques que sus padres, los volcanes, hicieron en el ya antiguo edificio que, a lo largo de millones de años, habían construido pacientemente. En esas fechas, no mucho antes de la llegada de los primeros seres humanos, la tierra se abrió y surgieron dos bocas en las espectaculares cumbres de la Isla Redonda. Por las heridas brotó roca fundida que se desparramó ladera abajo, formando los últimos ríos de fuego de Gran Canaria. La fuerza de las explosiones lanzó al aire pequeños trozos de roca incandescente, que se acumularon junto a las bocas, dando lugar a sendos volcanes que, hoy, se integran en uno de los espacios naturales protegidos más singulares del Archipiélago: el Monumento Natural del Montañón Negro.

Galdar, vista

Nuestro recorrido de hoy atraviesa este valiosísimo territorio que ofrece, no obstante, mucho más que volcanes. El itinerario se inicia en el caserío de Fontanales, enclavado en las húmedas medianías del municipio de Moya: son los dominios de la primigenia y destruida Selva de Doramas, que antaño se extendía por gran parte del norte de la Isla. Desde aquí, asciende más de quinientos metros, por el barranco de la Horcajada, hasta un punto desde el que abarcamos, a vista de pájaro, una panorámica de la vertiente septentrional del continente en miniatura. Estamos al borde de la caldera de los Pinos de Gáldar, uno de los dos cráteres volcánicos a los que hacíamos referencia, que yace a nuestros pies. Lo habitan centenarios pinos canarios, que escaparon milagrosamente de las hachas y adornan el paisaje con sus rotundas y elegantes figuras. El espectáculo es, en su conjunto, sobrecogedor. Tras disfrutar de este lugar, emprendemos el regreso a Fontanales, que haremos siguiendo el camino que desciende por la hoya y el risco de la Atalaya.

Pino canario, Galdar

Desnivel positivo: 663 metros de ascenso.

Desnivel negativo: 658 metros de descenso.

Longitud: 9,43 kilómetros.

Cota máxima: 1546 metros de altitud.

Cota mínima: 987 metros de altitud

Lugares de interés cercanos: a poco más de media hora de Fontanales, siguiendo las carreteras GC-702, GC-220 y GC-217, se llega al yacimiento arqueológico que ha constituido el corazón de la propuesta que ha finalizado este año 2019 con la inclusión de las cumbres de Gran Canaria en el catálogo de lugares que son Patrimonio Mundial por la Unesco: Risco Caído.

Observaciones: el recorrido es corto, pero el ascenso inicial, hasta el mirador de la caldera de los Pinos, es exigente. Conviene tenerlo en cuenta a la hora de afrontarlo, así como llevar calzado adecuado, protección contra el sol y agua suficiente.

¿Sabías que… está prohibido acceder al interior de la caldera de los Pinos de Gáldar, ya que por los valores que representa, su singularidad y la vulnerabilidad que lo caracteriza se encuentra categorizado como zona de exclusión?