Por Francisco Belín

Fotografías extraídas del libro Sabe a Territorio

Vamos a atrevernos, según las indicaciones de la cocinera Shaila Chulani, a experimentar en nuestra cocina con esta creación que juega gustativamente con elementos sugerentes, desde el hinojo a los frutos secos, de la miel a los cítricos. ¡A por ello!

Ingredientes. Miel de tajinaste, flores de calabacín frescas, requesón, frutos secos varios, hinojo, cardamomo en polvo, azúcar de panela sin refinar, brotes y germinados, lentejas de soja, naranja, aceite de sésamo, aceite de oliva, aceite de semillas, sal rosa del Himalaya, harina, clara de huevo, pan de escamas Panko.

Elaboración. Rellenamos las flores de calabacín, retirando el pistilo duro de su interior. Mezclamos el requesón con frutos secos triturados y el hinojo; rellenamos las flores con una manga, con delicadeza; cerramos la punta de la flor; pasamos por harina, por huevo batido o clara y por escamas Panko. Guisamos las semillas de soja, que ponemos en remojo la noche anterior. Las aderezamos con la sal rosada y el zumo de naranja. Salteamos los brotes mínimamente con aceite de sésamo.

Elaboración. Para culminar, freímos en aceite de semillas bien caliente las flores hasta que obtengan un precioso color dorado y las disponemos sobre los brotes salteados y las lentejas de soja. Acompañamos las flores con una suave salsa de miel de tajinaste y cardamomo. ¿A qué sabe la vida? Les invito a probarla.