Por Juan José Ramos Melo @JuanjoRamosEco

Ubicado en plena desembocadura del río Senegal, frontera natural entre Mauritania y Senegal, el Parque Nacional de Langue de Barberie está formado principalmente por grandes playas, zonas de estuarios, sabana, manglar e islas de arena recubiertas de escasa vegetación, principalmente plantas de ambientes arenosos, arbustos y unas pocas acacias. Delfines, pelícanos, cormoranes y águilas pescadoras son algunas de las especies de fauna que se pueden observar con cierta facilidad mientras se realiza un paseo en barca acompañado de un guía local.

El Parque Nacional de Langue de Barberie es uno de los seis parques nacionales de Senegal. Fue creado en 1976 para preservar el ecosistema deltaico formado por dunas, áreas de sabana, manglares, barrizales y playas, y por su alto interés para la reproducción de las tortugas marinas.

Hoy en día su principal atractivo son las aves migratorias y la nidificación de un importante número de aves acuáticas. El Parque posee una superficie de 2000 hectáreas, ubicadas mayoritariamente en el extremo sur de un largo brazo de arena de más de 20 kilómetros que comienza en la mítica ciudad de Saint Louis. Las zonas más anchas de esta manga de arena alcanzan los 400 metros y tienen el aspecto de una auténtica península. El Parque, además, incluye las tres islas de la Langue de Barberie, la Isla Gandiole y dos pequeños islotes, algunas zonas del propio río y una pequeña superficie en la parte continental.

Este espacio ha sido declarado como Sitio Ramsar por la Convención Internacional para la Protección de los Humedales, patrimonio mundial de la Unesco y zona núcleo de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza del Delta del Senegal (Senegal-Mauritania), creada en febrero de 2009 para preservar los recursos naturales.

Las aves marinas y acuáticas encuentran aquí un lugar ideal para su reproducción. En sus playas se pueden observar importantes grupos de pelícanos blancos y pelícanos pardos, garzas de varias especies, charranes, gaviotas picofinas, gaviotas cabecigrises, pagazas y cormoranes africanos, entre otros. Además, durante el invierno es muy fácil ver flamencos provenientes de Francia, Portugal y España.

 

Hasta hace muy pocos años, en las playas que dan al mar era frecuente la reproducción de diferentes especies de tortugas marinas, principalmente tortugas bobas, verdes y laúd. Hoy en día, a pesar de que con cierta frecuencia se suelen encontrar señales y huellas en la arena, su reproducción es prácticamente anecdótica.

Al bajar la marea, es sorprendente la cantidad de cangrejos que habitan en este lugar; miles de ellos corretean de un lado para otro, dominando las zonas de agua dulce los cangrejos violinistas, fácilmente identificables porque los machos tienen una de las pinzas considerablemente más grande y son de color rojo-púrpura; y en las playas oceánicas reinan los cangrejos fantasmas, de mayor tamaño, color amarillento y ojos saltones.

Su entorno más cercano está habitado por diversas culturas: nómadas del desierto, agricultores wolof, pescadores de Guet Ndar y muchas otras etnias que históricamente han convivido en paz, con diversos idiomas y religiones, pero que guardan un animismo fundamental, mezcla de cristianismo y cultura musulmana. Estos pueblos se caracterizan por su diversidad en las formas de vestir y de cantar, en los mitos y en las tradiciones, así como por su tradicional forma de vida totalmente en armonía con el río, el océano y en general con el medio natural.

En el año 2003, tras unas importantes inundaciones que anegaron la ciudad de Saint Louis, el Gobierno tomó la decisión de abrir un canal de unos cuatro metros de ancho que ponía en contacto el río con el mar, para evitar futuras inundaciones y facilitar la salida de los pescadores.

Tras el paso de los años el Atlántico ha ido ampliando esta vía, que en la actualidad mide unos cinco kilómetros. Este canal ha generado una pérdida importante de arena en la Langue de Barberie, sin afectar aún de forma considerable al Parque Nacional, aunque es evidente que la dinámica ecológica está cambiando muy rápidamente y los planes de gestión no están adaptados a la situación actual.

La Langue de Barbarie puede ser visitada durante todo el año, aunque la mejor época es durante los meses invernales, en los que se concentran la mayor parte de aves migratorias provenientes del continente europeo. Para llegar hasta aquí es necesario contratar un guía local que te traslade en barca desde Saint Louis o desde algunas de las pequeñas aldeas de pescadores de la orilla continental; por ejemplo, desde Mouit, donde se encuentra la principal entrada al Parque. Toda una aventura para conocer uno de los lugares más bellos de Senegal.