Por  Sixto Javier Pérez

Irregular. Así es como defino a este thriller de misterio del aclamado director Calparsoro (Cien años de perdón). Me ha pasado algo curioso y que me molesta muchísimo, algo parecido a cuando estás haciendo un puzle y justo cuando lo están acabando te faltan piezas. Además, el rompecabezas no cuaja, y no ayuda, desde luego, el tono gris y serio del relato.

La idea es buena, los actores son de primera, pero todo está muy mal desarrollado debido a unos errores de guion realmente serios. Pero lo fuerte de todo es que han sido tres personas las encargadas de adaptar dicho guion.

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¿De qué va la historia?

En el año 2008. Jon (Raúl Arévalo) es un tipo obsesionado con las matemáticas que investiga una serie de asesinatos ocurridos a lo largo de los años exactamente en el mismo lugar. Estas enigmáticas muertes tienen algo en común, parecen seguir un raro patrón numérico. Jon llega a la conclusión de que solo descifrando esta secuencia será como salve la vida de un niño que corre grave peligro. El problema es que eso va a ocurrir diez años más tarde

Paralelamente, en 2018. Nico (Hugo Arbués) es un niño de diez años que recibe una carta con una amenaza de muerte. Pero nadie en su entorno parece creerle. La investigación de Jon será lo único que pueda salvar al niño en el presente. Sin conocerse, la vida de ambos se entrelazará. El pasado y el presente se cruzan en la carrera a contrarreloj de un hombre para salvar la vida de un niño. La realidad no es siempre lo que parece.

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Reconozco que la película genera una expectativa inicial muy buena, el largometraje está muy bien realizado y nos va causando curiosidad. Pero según vamos descubriendo como se está resolviendo la historia nos va fastidiando que se haga de una manera tan convencional, implicando siempre al protagonista del mismo modo que en otras tantas películas y estando en una posición tan obvia. La cinta se desarrolla con dos líneas argumentales paralelas que se llegan a cruzar en el clímax del filme, como era de esperar, justo cuando obtenemos la explicación de todo, pero esa solución está solo sugerida y tampoco es matemáticamente precisa.

El guion abusa en exceso de los flashbacks, incluidos en ocasiones de forma bastante inadecuada, y se toma demasiadas licencias, especialmente en su tramo final, aunque pretenda ser uno de esos puzles donde las piezas acaban encajando. Ni siquiera funciona al tratar asuntos como el acoso escolar o la violencia doméstica, apenas esbozados de manera bastante obvia. Tampoco resulta demasiado original la propuesta, que acaba pareciéndose en muchos aspectos a una versión en clave de thriller de la catastrofista Señales del futuro. Ambas nos muestran a hombres que creen descubrir en las matemáticas las claves de un funesto suceso que ocurrirá muy probablemente.

El atractivo reparto de El aviso, encabezado por Raúl Arévalo y Aura Garrido, en el que también se han colado secundarios de la talla de Antonio Dechent o Luis Callejo, hacía presagiar un buen resultado. Por desgracia, tienen gran protagonismo en la trama unos jóvenes cuyas interpretaciones distan de parecer verosímiles. Sobre todo, teniendo en cuenta que su rol es bastante complicado: mostrar en pantalla un caso de acoso escolar.

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El director Daniel Carpalsoro mantiene su particular estilo visual, se aleja un poco de Cien años de perdón (donde el filtro azul y verde destacaba con fuerza) y aquí lo mantiene para las escenas lluviosas y las situadas en el interior de los coches (sus preferidas, claramente). Aunque continúa usándolo para diferenciar el momento temporal en el que suceden los hechos: con una fotografía más cálida, luminosa, en exteriores y situadas durante el día para la historia del niño y otra más fría, oscura, en interiores y en escenarios nocturnos para la trama del adulto.

En definitiva, El aviso se convierte en uno de esas películas que promete mucho más de lo que acaba dando. Una película con gran factura técnica y bien interpretada, pero con un guion que deja mucho que desear.

Nota: 2,5 de 5

LO MEJOR: Raúl Arévalo y Aura Garrido.

LO PEOR: guion, final,  personaje innecesarios y propuesta nada original.